Lo innecesario

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Hay un bar en la Macarena, muy cerca de la basílica, con una particularidad que pasa desapercibida pero que es muy ilustrativa de una mentalidad. Es la típica tasca que, a pesar de no ser un bar cofrade, tiene las paredes cubiertas de fotos enmarcadas que reflejan la devoción de dueños y clientela por la Señora de San Gil. Fotografías de armaos, de parroquianos trajeados el Viernes Santo a mediodía en la puerta del bar, de niños con el antifaz de terciopelo verde recogido, de amigos con el costal bajo el brazo. Medallas, muñecos de arcilla con la túnica que diseñara Juan Manuel. Lo típico. Antes de que empezara la feria del año pasado ya había una nueva foto en la pared donde podía verse al Señor de la Sentencia con el poncho que le pusieron este último Viernes Santo a causa de la lluvia. Sin embargo, si uno se fija un poco, verá que falta algo que podría parecer imperdonable que no figure, pero que es lógico que no esté. Y seguro que ni es premeditado ni los propios dueños del bar saben que falta. Se lo dije a un amigo, muy del barrio y muy de la hermandad, una tarde tomando una cerveza, en plan juego. A ver si, de entre tantas fotos, eres capaz de decirme qué falta aquí. No pudo. Es de allí y siente a la hermandad como algo propio, por tanto, da por supuestas cosas que a los malditos ateos que nos fijamos en chorradas nos llaman la atención. No hay, entre casi un centenar de fotografías, ni una sola de María Santísima de la Esperanza Macarena. Hay una lámina que remeda un grabado antiguo de la Virgen. Pero fotos, lo que se dice fotos de la mayor maravilla que se pasea bajo palio por la ciudad, no hay ni una.

Borges dice que Gibbon dice que es evidente que el Corán fue escrito por un árabe porque, en sus más de 100 capítulos inspirados por Alá y recogidos por el Profeta, no se lee nunca la palabra camello. Si lo hubiera redactado un impostor, abundarían las referencias a camellos, mercaderes, zocos, dátiles y palmeras. Se cargarían las tintas en elementos de color local para demostrar que se conoce bien el asunto tratado, para disimular el origen del falsario y hacerse perdonar el pecado de no ser un elegido hijo de elegidos inspirado por el arcángel Gabriel para llevar la palabra de Dios a los hombres. Un mercader nacido en La Meca en el siglo VI da por supuestos estos asuntos. Igualmente, un sevillista no necesita subrayar rasgos inherentes a esta pasión. Por tanto, al ser sevillistas y al dirigirnos a sevillistas, que nadie espere una diatriba por nuestra parte para este próximo jueves 20 de marzo. Sería insistir en lo evidente y casi insultarlos. Porque no hace falta que digamos que no nos rendimos. Nadie nos dijo un 1 de agosto que nos fuéramos al estadio al enterarnos de que bajábamos a Segunda B ni que nos tiráramos en masa a la calle a defender a nuestro equipo al día siguiente. Nadie tuvo que convencer a ni uno solo de los más de 71.000 sevillistas que llenaron el estadio contra el Rayo Vallecano cuando ya era casi imposible salvarnos del descenso en el 97. Ningún sevillista que fuera a Oviedo tuvo que leer ni escuchar mensajes motivadores para acompañar al equipo una semana más tarde. Nadie nos enseñó a crear un infierno en la grada con el que aportar el orgullo necesario para remontar un partido perdido, siendo colistas, ante el líder, F.C Barcelona, en el 99. Nacimos sabiendo que lo único que existe es lo nuestro y que la herejía de abandonarlo es inconcebible. Nacimos sabiendo que el sufrimiento será nuestro compañero, como también sabemos que pobre de aquel que no conoce el orgullo de mantener la cabeza alta en la desdicha, porque nunca saboreará la verdadera gloria. Nacimos para tomar una colina en Alemania, nacimos para los colores blanco y rojo, nacimos para dominar Sevilla, nacimos para beber hiel en Asturias, nacimos para asaltar los cielos en Eindhoven y nacimos para no tirar la toalla. No hizo falta que nadie nos enseñara todo esto. Nosotros, que somos unos pocos más entre ustedes, sevillistas, no vamos a recordárselo. Ya sabemos de qué son capaces. Lo llevan en la sangre.

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4 comentarios

Archivado bajo La previa de la jornada

4 Respuestas a “Lo innecesario

  1. gordo_vegano

    Ma dais la vida. Cabrones.. y lo peor es que me vuelve a coger el.partido nuevamente metido en un puto avión.. quien coño me mandará a mi hablar (chapurrear) idiomas

  2. José Antonio

    Sevillismo en vena. Escribe como los ángeles, cabrón……jajajajaja

  3. Pingback: No es ciudad para cobardes | Palanganismo exacerbado

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