El día del cateto

El ser humano, caprichoso él, tiene la perversa costumbre de habituarse a lo bueno. Hay quien lo llama evolución. Una vez que se alcanza algo que el conjunto de una determinada sociedad puede convenir como positivo, se considera un atropello que alguien ejecute una degradación y  elimine ese logro. Se entiende, claro está, que esta máxima se aplica a situaciones duraderas y de índole social. Tú puedes irte una semana a la República Dominicana y por mor de una pulsera de plástico en tu muñeca no tener apenas preocupaciones relevantes. Principalmente, que el sol no te queme demasiado, que la camarera te siga echando mojitos todo el día y que el cocinero te haga, en mitad del salón comedor, un plato que no lleve demasiada yuca. Luego, regresas a tu casa y resulta que está lloviendo, te das cuenta de que los mojitos son una bebida para desviados y/o resacosos y comprendes que cocinar en el salón es imposible sin meterte en obras, además de ser una idiotez supina por aquello de los olores. Pues este choque, esta rebaja en tu calidad de vida llamada “síndrome postvacacional” por esa clase de tipos que le ponen nombre a todo, eso no cuenta. Ahora te das de bruces con la realidad y regresas al estado normal de las cosas, ya que lo del Caribe era algo meramente temporal.  Si nos ponemos una mijita serios, un buen ejemplo que sí refleja a la perfección lo comentado es esa ley que regula la voluntad de la mujer o aquella otra que coarta la de toda la sociedad. Leyes que si se hubiesen promulgado hace cuarenta años gozarían, probablemente, de una aceptación popular. ¿Qué ha cambiado? Pues el paso de los años, el bagaje social y la memoria. Salir con estas en el año 2014 es un acto de poca vergüenza porque la gente ya sabe qué es lo bueno. Ni siquiera lo bueno, simplemente lo lógico. 

Vamos a proponer algunos ejemplos mundanos para que se hagan una idea más de estar por casa y no tener que realizar futuras comparaciones con problemas de índole nacional. Si alguien acude a un restaurante en el que el género es de calidad y el precio, sea cual sea, al cliente le parece razonable, lo normal es que repita. Que se convierta en un cliente fiel. Lo mismo ocurre con los camellos y los lupanares. Aunque claro, si de buenas a primeras hay un cambio en el servicio, lo normal es que el cliente tuerza el gesto y se pregunte, en esa interpelación que sirve para absolutamente todas las incertidumbres de la vida, que qué carajo está pasando aquí. Y si el empresario en cuestión tiene a bien explicar el motivo de la variación, uno ya decide si se va o si se queda. No hablamos de dinero. Si el camarero elimina el “buenas noches, caballero”, el camello el “quillo qué” y la prostituta el “cariño”, se pierde algo por el camino que hace que el cliente se piense la próxima vez si ha de gastarse su sueldo en ese lugar o en otro. Si el trato varía, y lo que tú considerabas normal desaparece de la noche a la mañana, no es descartable pensar que alguien se ha vuelto loco o que te están tomando por tonto, directamente.

Pues algo muy similar ha sentido un servidor esta semana con el Sevilla Fútbol Club. Día del club, lo llaman. O medio, para ser más exactos. Algo que a nosotros nos suena al siglo pasado y que consiste, someramente, en cobrarte una cantidad de dinero adicional al abono de temporada para poder ver a tu equipo jugando en su estadio. En competición liguera, nada de torneos eliminatorios. Repetimos que no hablamos de dinero, sino de la consideración a tus aficionados. A tu gente. Los impulsores de esta medida se escudan en que el equipo que nos visita es el Fútbol Club Barcelona. Bueno, sus impulsores y algún que otro miserable, que los hay en todas las reuniones, condiciones, credos y equipos. Entonces, como viene el Barça, resulta que hay que pagar más. Pero, ¿quién carajo es el Barcelona, por dios santo? O, mejor dicho, ¿quién mierda se creen que somos nosotros? A ver si, con nuestras glorias y nuestras desdichas, alguien se ha pensado que esta afición es la del Elche o la del Almería. O que, en definitiva, no estamos acostumbrados a ver desfilar por el Ramón Sánchez-Pizjuán a esos cabrones, y a sus homólogos de blanco, año sí y año también.

Y poco importa si son diez, veinte o cuarenta los euros a pagar, o que te “regalen” una entrada para el partido de vuelta de la eliminatoria con el Maribor. La cuestión es que te toman por cateto y te equiparan con otras aficiones, más preocupadas por ver al equipo visitante que al local. O de hacerle fotos a la estrellita de turno cuando va a tirar una falta que a los ataques de sus supuestos delanteros. Y eso no lo hace la prensa ni ningún otro agente externo, sino que es obra de tu propia directiva. El enemigo en este tema está casa, ellos son los que nos han rebajado de aficionados a peles de Deportes Cuatro. Yo no he activado el abono y no pienso formar parte del circo. Por supuesto, es perfectamente entendible que el resto lo haga, ya que si abrimos esta bitácora fue para contar nuestras pamplinas y no para decirle a la gente qué debe hacer. Imaginamos que la inmensa mayoría antepondrá las ganas de presenciar el partido, y no lo censuramos en absoluto. Pero que no se olviden los impulsores de esta medida, tenga la acogida que tenga, que se les tendría que caer la cara de vergüenza con tan solo plantearla. Aquí, no hace tantos años, hemos visto mamando al equipo que nos visita el domingo. Incluso hace poco estuvieron cercanos a hacerlo, de no ser por una de esas tropelías que cometen a menudo. Aquí no se les respeta, ni se les admira, y ni mucho menos se les aprecia. A ver a cuento de qué nos tratan de diferente forma a los aficionados cuando simplemente nos enfrentamos a un rival más que, como todos, acude a nuestra casa a intentar jodernos. Y si nuestros dirigentes cometen la insania de amparar su medida en la gran diferencia existente entre ambos contendientes, conviene recordarles que, en gran parte, la culpa de que no estemos a 11 ó 14 puntos, en lugar de a 23, es suya. Qué mezquino hay que ser para pretender que, además de convertirnos en putas, acabemos poniendo la cama.

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9 comentarios

Archivado bajo Mejor fuera que dentro

9 Respuestas a “El día del cateto

  1. Álvaro Ruiz

    No puedo estar más de acuerdo. De hecho, me acabo de enterar de que es día del club. Si tenía pocas ganas de ir a que nos den otro mangazo, ahora ya ninguna. De hecho, he entrado en la web oficial por curiosear cuánto querían cobrarme a mí, abonado, por animar al Sevilla, y resulta que el plazo acabó ayer, es decir, que más de 20 años de abonado no valen para un carajo. ¿Que no me he enterado porque acabo de llegar a casa después de hacer más de 2.000 km esta semana, de noche y lloviendo? Pues me tengo que joder, que mira que soy mal sevillista, trabajando en vez de meterme cada 10 minutos en el twitter o el facebook oficial del club.

    Y digo yo, ¿no podrían haber mandado un correo o un mensaje al móvil, avisando? ¿Para qué nos piden entonces, cuando renovamos el abono, un teléfono o una dirección de e-mail? Ah claro, qué iluso yo. No es para mantenernos informados. Es para vender nuestros datos a empresas de publicidad, para que nos llame a casa a las nueve de la noche un tipo con acento del altiplano o para que aparezca en el buzón una carta ofreciendo un seguro de coche cojonudo.

    Ya estamos otra vez tratando a los aficionados como clientes. Qué profundo es el legado de Vizcaíno. Cuánto daño ha hecho este individuo al aficionado de verdad.

    Que les den.

    Deberían hacer marketing inverso y darme a mi la mitad de lo que saquen por vender mi localidad a un megacateto del Barsa, o al menos regalarme una entrada para otro partido por si quiero llevar a mi hijo.

  2. Uter

    Un aplauso por el artículo, no puedo estar más de acuerdo.

    Yo tampoco estoy para decirle a nadie lo que tiene que hacer, pero, en mi opinión, los abonados que han pagado no deberían haberle seguido el juego al club en este asunto.

  3. Otro palangana más

    Yo directamente he localizado unos cuantos catetos para pagar las entradas, y de paso que paguen la mía, de modo que iré en modo “acompañante y cuidador de catetos”
    Evidentemente, esta medida consigue que el estadio en lugar de animar al Sevilla FC esté plagado de catetos
    Muy bien por el figura que lo planeó

  4. Anónimo

    Estoy muy de acuerdo con el articulo,….me pregunto quien piensa estas qcciones y que objetivo tiene, hay que ser torpe para plantear esta accion, no dejará más dinero ni beneficio alguno, sólo indignación y mal sentir del Sevillismo, por favor con las de. Planes que se podían hacer para contentar a la aficio, llenar el estadio cada semana y ser un equpo único

  5. yo voy a pagar(de hecho he pagado el ultimo dia),pero resulta que hoy por hoy los abonados,NO PINTAMOS NADA,y los señores accionistas son los que deciden en las asambleas,AHI es donde deberian de protestar,si no es asi,a joderse toca,esperemos que el nuevo presidente(a este no le hace falta PREVARICAR),tome buena nota , y para el futuro,solucione el tema,por lo demas Barça,Barça MIERDA, VIVA EL SEVILLA,encantado de leerte

  6. PABLO

    Si señor,bien hablao.Mismamente pienso yo

  7. Mssi comemela

    +1 en todo, y por cierto ¿hasta cuando vamos a aguantar que un partido sí, otro también, el FC Putalona nos robe? es que con este eqiopo en concrfeto es increible, llevaremos nosecuantos partidos seguios que no hay partido que no nos roben, están superando al madrid en eso QUE YA ES DECIR.

  8. gonzalosevilla

    ¿Laleyqueregulalavoluntaddelamujer? Se te ha ido la olla… En el resto, la realidad te da la razón. Campo vacío para ver cómo, una vez más, los grandes juegan con ventaja,

  9. gonzalosevilla

    ¿No dejan violar a diestro y siniestro? Eso será por culpa de la leyqueregulalavoluntádermasho. Las tonterías en los textos serios (en los que se habla del Sevilla) también se pillan.

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