El gen ganador

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Prijepolje es un pueblo situado al sur de Serbia, muy cerca de las fronteras con Bosnia y Montenegro, con una población de unos 13.000 habitantes. No sé si alguna vez han llegado, en mitad de la noche, cargados de macutos, a un pueblo centroeuropeo de estas características. Yo, sí. Siempre hace frío, siempre llegas cagándote en el puto viento que te corta la cara, siempre está roto el pavimento, siempre hay cristales en el suelo de los aparcamientos y, cuando llegas a la zona en que se sitúa tu alojamiento, que suele ser una VPO de tiempos del Pacto de Varsovia (pásmense, el Bundesbank no construyó ni una vivienda subvencionada en estos enclaves a los que libró del yugo marxista), siempre hay un grupo de tres o cuatro maromos bebiendo en la calle, que te miran raro mientras tú rezas “San Nicolás bendito, que me confundan con un paisano pero que no se les ocurra preguntarme la hora”. En suma, es como llegar a Sevilla Este. Al día siguiente, paseando por el lugar, te preguntas “¿qué cojones se me ha perdido a mí aquí? ¿Tan malo he sido, Dios mío?” Porque Europa es eso. Un montón de pueblos asquerosos que no tienen nada que ofrecer. Por cada Budapest hay diecisiete mil Prijepoljes. No salgan nunca de la patria, por más que les acosen para hacerlo. Si Badolatosa les parece la mierda, no quieran saber nunca qué les aguarda en Prijepolje. Ambos municipios tienen el inconveniente del idioma, pero uno cae a cien kilómetros de la Alfalfa, y el otro, a la misma distancia de Kosovo. 

Sin embargo, en el caso de Prijepolje, se da la particularidad de que de tan reducido vecindario han salido dos grandes ídolos del deporte mundial: Vlade Divac e Ivica (importante: se lee “Ivitsa”, no “Ivika”. De nada) Dragutinovic. Uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia y un componente del mejor Sevilla que vieron los siglos. Dos de trece mil. Lo que la OMS casi declararía pandemia. Y la pandemia se extendía por todo el territorio de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Prijepolje, y esperemos sea ésta la última vez que tengamos que deletrear el topónimo, no era una excepción. Huelga insistir en la magnífica generación de deportistas yugoslavos nacidos en los últimos cincuenta, los sesenta y los setenta, ya fuera para deportes de hombres (qué selección tenían, los cabrones, que casi dejan fuera de Italia 90 a la Argentina de Maradona) ya en disciplinas menos viriles, pero serias, como el baloncesto. Cómo es posible esta concentración demográfica de talento, se preguntarán. Bozidar Maljkovic lo explicaba así en “Sueños Robados”: Un partido de niños pequeños. El rival tiene un punto de ventaja. Hace falta personal y dispones de dos tiros libres. Si el crío los mete, ganan; si no, pierden. La mentalidad es que si los anota es lo normal. Está solo, sin oposición. Pero si los falla, todo el mundo le ataca, le critica ferozmente. Es algo espartano. Yo siempre digo que el niño casi no puede dormir en casa hasta que su padre lo olvida. Es una vergüenza para la familia, un ataque al orgullo. Estabas solo, no podías fallar. En otros países se piensa que es lo lógico, aquí no. Se le machaca, y eso produce más competitividad, más mala leche, más “quiero ganar, ganar; debo ganar”. Es una presión brutal. Huevos. Ésa es la respuesta. Y el que no aguante desde chico, será porque no vale. Gracias a estos métodos, cuando te quedan cinco segundos para el final del partido y sólo puedes tirar un triple a ocho metros; o estás en una tanda de penalties que vale un título europeo, quien tiene un serbio, tiene un tesoro.

Antes de que basen su jubilación en maltratar a su hijo por fallar un tiro libre directo en la plaza del barrio, debemos decirles, en honor a la verdad, que esta receta para crear ganadores, si bien es efectiva, no es de aplicación en todos los países. Por desgracia, hace falta un bagaje histórico que sirva como base. Para ilustrarlo, pueden buscar, bajo su propia responsabilidad, “Jasenovac” en Google. O bien, pinchar aquí. Jodidillo, ¿no? Que un nazi te diga que lo que tienes ahí montado es “el epítome del horror” es para sentirse orgulloso. Gente aplicada, estos croatas. Claro que los de en frente no se iban de rositas. ¿Que le sierras la cabeza a mi padre, degüellas a mis hijos y violas a todas las mujeres de mi pueblo en un espectro de edad entre los seis y los noventa años, como Falomir Juegos? Ya te cogeré. Tenga que esperar un año o cincuenta, esto no queda así. La gran nación serbia se vertebra sobre las putadas sufridas y acometidas. Un elemento cohesionador excelente. Ahí está Cele Kula, que los serbios se gastaron su dinero para preservarla y legarla a las generaciones venideras con el propósito de que nunca bajen la guardia ante un turco, que no puede traer nada bueno. Aquí, sin embargo, tenemos esa mariconada sincrética de la Giralda. Y así nos va, que tragamos con todo, que llevamos casi ochenta años sin una buena guerra civil, que nos cambian el escudo del Sevilla y no muere nadie. Aquí somos más de golpes de pecho en la tasca y de hacer chistes. A Gila lo fusiló un piquete de borrachos, lo dieron por muerto, posteriormente se tiró unos años de campo de prisioneros en campo de prisioneros para después ganarse toda la vida haciendo chistes sobre la guerra. Que está muy bien, oigan, pero no me imagino a un serbio diciendo, “se ve un partisano entrando en Jasenovac, ¿cómo se llama la película? Cobra”, o gilipolleces parecidas.

Tras ponerles en antecedentes, llegamos al momento culminante de nuestra historia. Miércoles, 25 de enero de 2006. Hacía dos semanas que habíamos sido eliminados en Copa por unos notas cuya máxima aportación al fútbol nacional son los chistes. Ivica Dragutinovic ve a un gordo que está siendo tratado por el fisio del equipo. El gordo es del estilo de los tíos aquellos de amarillo de hace quince días, se cree gracioso. Bromea con algún compañero. Allá ellos. Entonces Drago ve que el gracioso lo interpela y, encima, le tira un beso. En una fracción de segundo, mil años de matanzas pasan por los ojos de Dragutinovic, que piensa que Gavrilo Princip no mató al archiduque para que un cualquiera se tomara a cachondeo a un serbio, que su abuelo no liberó Prijepolje en el 43 para esto. Evidentemente, sin mediar palabra, la emprende a hostias con él y sólo un armario de dos puertas como Aitor Ocio puede separar al serbio de su presa.

Esto hoy nos puede parecer anecdótico, una tontería sin importancia. Pero en esta bitácora consideramos que fue el momento en el que el vestuario del Sevilla, además de saber que tenían que ganar, ganar y ganar, debían pisarle la cabeza al vencido. El momento en que de verdad nos hicimos grandes y las bromas las dejamos para las orgías con golfas, pero en el terreno de juego, una vez más, ganar, ganar y ganar. Desde ese día, no volvimos a perder una eliminatoria hasta más de dos años después. El ejemplo, cómo no, lo dio un serbio. Y si quieres un fisioterapeuta gratis, que te lo pague omaíta.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “El gen ganador

  1. Anónimo

    Dios os de vida larga, y a Drago el numero suficiente de Pinomontaneras para que dentro de 16 años, todo, digo TODO el SFC sean retoños de Drago e hijas de ese barrio

  2. Camilo Sexto

    Poniéndome bastante moñas y novelero, nunca olvidaré un Villarreal 3-2 Sevilla F. C., ya con Jiménez en el banquillo.

    Nos quedamos con 10 por expulsión de Alves, en el centro de la defensa juega un caótico Mosquera que vuelve loco a medio equipo, Luis Fabiano marcando, Navas que se queda solo en una contra y tira al palo… todo el partido sufriendo, Dragutinovic despejando todo balón suelto, corrigiendo todos los errores de Mosquera, multiplicándose para mantener el resultado, sufriendo como todos los que estábamos viendo el partido y llega el colombiano y hace un penalty estúpido e innecesario en el último minuto. Gol del Villarreal que se pone 3-2 y las cámaras del Plus enfocan un primer plano donde se ve como a Drago se le caen las lágrimas. No quiero ni imaginarme lo que estaría sufriendo ese tío, lo que le estaría pasando por la cabeza, lo que llevaría dentro para explotar de esa manera.

    Uno de los jugadores con más carisma de los últimos años. Siempre me joderá la forma de acabar su carrera. Demasiado cruel.

    Pd. Después de este tochazo, no podemos olvidarnos de su mujer. Diosa.

  3. Ya era hora de darle su homenaje al Comandante Drago.
    Post a post, vais clavando el por qué del Sevilla campeón de los 6 títulos.
    Calidad, claro que sí, mucha calidad (Kanouté, Luisfa, Renato, Dani o Puerta). Pero qué huevos, joder; huevos de Hypselosaurus. Cuando tienes a Palop, Dani, Martí, Drago, Navarro o David, te tienen que matar para ganarte porque esos jugadores no bajaban los brazos nunca.

    Lo que más me gustaba de ese Sevilla es que los cabrones estaban tan a gusto jugando contra equipos de futbol de pitiminí como el Barça, como cuando tocaba tirarse al barro en partidos rugby como contra Osasuna. Todo se le daba bien.

  4. Alvaro Ruiz

    Anoche, leyendo la revista SFC, venía un artículo sobre César, el brasileño que jugó en el Sevilla en los años 80. Le preguntan por qué aquel equipo no ganó nada si tenía tanta calidad, pues jugaban además Pintinho, Francisco, Álvarez o Montero. El tío va y suelta que tenían más calidad que el Sevilla de los 6 títulos, y se queda tan pancho…

    Calidad tendrían mucha, pero faltaban HUEVOS, los que ponían Drago, Martí, Javi Navarro, Palop. Ésa, y no otra, era la diferencia, miarma.

    Una pena que Drago acabara su carrera con la lesión del tendón de Aquiles, aparte de perderse el mundial, le privó de despedirse del Sevilla FC por todo lo alto, como sin duda se merecía.

    • Además que César tampoco es que fuera precisamente la hostia, rendimiento de Amigo de Colusso completamente para las expectativas creadas y si quedará en la memoria del respetable es simple y llanamente porque fortuitamente le tocó meté el gol 2.000 de la historia del club en primera, pero poco más. Igualico que los autores del 2.500 (Rafa Paz siempre presente!) y 3.000 (D12S)

  5. Anónimo

    ¿Alves, Adriano, Javi Navarro o David han tenido su homenaje aquí? No los recuerdo.

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