No se vende un palco VIP. Y la culpa es tuya, so tieso

PEX CORRESPONSALÍA EN SANTIPONCE El móvil sonó cuando el AVE dejaba la estación de Córdoba. Miré la pantalla: número desconocido. Descolgué como persona de bien que no tiene nada que esconder, que se mira todos los días al espejo con la cabeza alta y que sabe que es el puto teleoperador paraguayo el que debe temerme, no yo a su insistencia. La llamada, empero, era del fundador de esta casa. Me comentó que sí, que vale, que publicaba el artículo, pero que eso no era lo que habíamos hablado; que si era gilipollas y no sabía leer ni el título del blog; que para otra vez hiciese el favor de hablar algo del Sevilla, si no era mucha molestia, y que esto iba sobre fútbol, no una sucursal de Expansión. Por último, con su bondad, sencillez y candor habituales, me conminó a no poner más fotos de maricones, borrachos, proxenetas ni crápulas. Que esto tampoco es una página de bujarras, concluyó. Y oigan, sería que me encontraba en paz conmigo mismo y con Dios, nuestro hacedor; sería que iba con el ánimo iluminado por dirigirme a Madrid a las Jornadas Mundiales de la Juventud a ver al vicario de Cristo en la Tierra; el caso es que encontré razonables sus ruegos. Del Sevilla había hablado poco o nada en el anterior artículo. Más bien nada, una vez releído. No obstante, lo de las fotos me costó más trabajo de digerir. Sé bien en qué país vivo y el sentido del humor de sus buenas gentes. De lo que de verdad se ríe a gusto un español es de ventosidades, caídas aparatosas, gordos, tullidos, anormales y desviados. Allá Woody Allen con sus pedanterías. O los franceses. Aquí gusta el humor con escarnio de toda la vida. Encima, no sólo somos españoles, somos andaluces, lo que ya nos hace ser el colmo de la sutileza. Pero al final también le tuve que dar la razón. Que esto no será Expansión, pero tampoco es Canal Sur. Y qué cojones, los sucios sodomitas que hagan lo que crean más conveniente, pero que no esperen notoriedad ni aunque sea a costa de mofa, befa y escarnio de su conducta. De contar anécdotas sobre casas de lenocinio no me han dicho nada.

Matchday fue el nombre que recibió la mayor obra maestra a la que nunca haya jugado un servidor. Siete jugadores por bando, con una velocidad endiablada en el control, el pase y el tiro que habrían hecho las delicias de Luis Sánchez “Me pego un tiro en la polla” Duque. Nada de tonterías tipo licencias ueferas ni otras mierdas. Fútbol puro y duro en sólo 8 bits. ¿Cómo coño se hacían estas maravillas con una cantidad de memoria que hoy no llega ni para almacenar el sms que se le manda a la familia cuando vas de viaje, ya eyegao tdo ok? Vamos para atrás. En fin, Matchday también es el nombre que los de Deloitte le dan a la partida de ingresos que perciben los equipos por la explotación del estadio, venta de entradas y abonos.

En mi asqueroso afán universalista olvidé mencionar que el Sevilla, si bien no se encuentra entre los 20 equipos que más ingresaron en la 2009/10, sí aparece entre los aspirantes a entrar ahí, o al menos, entre los equipos que se quedaron cerca. En el número 24, con 99,6 millones de euros ingresados en dicho período. Los ingresos de los equipos de este segundo furgón no están divididos en categorías, dan la cifra total y andando. Pero me juego el nabo, y no lo pierdo, a que la partida más débil del Sevilla, con diferencia, es la relativa al “matchday”. O como mínimo, la que menos posibilidades tiene de aumentar. Veamos por qué.

El Sánchez-Pizjuán es nuestra casa, el sitio adonde nos llevaron los viejos de la manita cuando éramos niños, el teatro de los sueños de Nervión y todas las sensiblerías que queramos meter y que no van a ninguna parte. Pero el Sánchez-Pizjuán también es un estadio viejo, obsoleto, anticuado y del que sólo se puede sacar dinero por entradas y abonos. En palabras de Ferrán Soriano (un puto crack en esto), explotación propia de un circo, en las antípodas de lo que debe ser una empresa que, supongo, desea situarse en una posición de referencia, como mínimo, continental. El estadio no tiene aparcamientos, locales comerciales (no, la tienda no es un local comercial, la idea es que sea explotado por un tercero, no por el propio club. La idea es obtener beneficios poniendo a disposición sólo las instalaciones, poner la manita a fin de mes y allá se las componga el inquilino para poder pagar. Como dijo Henry Hill, otro prohombre de los negocios: pase lo que pase, te jodes pero pagas), ni ninguna otra posibilidad de obtener rendimiento aparte de lo antedicho: vender entradas y abonos.

Hay un concepto muy cañero en economía que se conoce como “coste de oportunidad”. Un estadio de fútbol es el paradigma de este concepto. Imaginen pagar 12 millones de euros por un futbolista y que éste, en cuatro temporadas, meta dos goles que, encima, no sirven para una mierda, se tira los cuatro años lesionado y las pocas veces que juega es para cagarla y volver a lesionarse. Por supuesto, todos los meses cobra una millonada. ¿Pueden llegar siquiera a imaginar semejante desfachatez? Pues ese sería el único ejemplo que superaría el coste de oportunidad de un estadio de fútbol. Un inmueble inmenso, con  costes de mantenimiento muy altos, del que sólo se saca rendimiento unas 30 veces al año. Y eso con muchísima suerte.  Encima, el Sevilla, junto con el Real Madrid, es el único equipo de España (y me atrevería a decir de Europa) que tiene el estadio en una de las zonas más caras de la ciudad, eje financiero, milla de oro, centro de negocios u hogar de las probas agencias de calificación, como prefieran, con lo que el coste de oportunidad es todavía mayor. Pero claro, entre el Madrid y el Sevilla, hay ciertas diferencias.

¿Y cómo es el rendimiento que le saca el Sevilla a su estadio? Hombre, no es malo teniendo en cuenta de lo que se dispone, pero tampoco óptimo. Hace unos años se incentivaba la asistencia al estadio. Se ofrecían ciertos beneficios a los socios, se regalaban entradas en colegios cuando la cosa era chunga de verdad y, recuerdo un Sevilla-Burgos jugado el 22 de abril de 1992, día en que marcó Zeljko Petrovic el que sería su único gol con la camiseta del Sevilla, con doña Isabel Pantoja Martín y su hijo, Francisco José Rivera Pantoja, por mal nombre llamado Paquirrín, en la grada, al que pudo asistir mi señora madre porque mi viejo había acertado cómo se llamaba el linier que nos anuló un gol contra el Club Atlético de Madrid el 22 de abril de 1951 y que nos costó una Liga (igual preguntaban por la efeméride, creí que el OpenOffice me hacía una cabra confundiéndome las fechas, pero veo que ambos históricos partidos se celebraron el mismo día pero con 41 años de diferencia), en un programa chorra de Onda Cero. Vamos, que se daban facilidades, claro que entonces la demanda era algo inferior y la oferta, con un estadio de más de 70.000 plazas, mucho mayor. Pero lo de hoy día no tiene nombre.

De cuando el sevillismo no era el culpable de todos los males de la entidad. Abónate, por tus muertos.

El Sevilla Fútbol Club ha llegado a decir a sus simpatizantes que no se abonen, que no cabemos. Que esto es un privilegio. Que me la suda la de años de carnet y la mierda tragada que lleves, que si no puedes pagar ya habrá otro que, si bien antes pasaba como de la mierda de siquiera ver un partido suelto, ahora ha visto la luz y se ha convertido a un sevillismo “de granito” que ríete tú de lo de San Pablo, Damasco y el caballo. No es una política social muy acertada, por decirlo suavemente. Y ojo, estoy seguro que al elemento al que se le ocurrieron estas campañas tan comprensivas y estos mensajes tan alentadores lo hizo aconsejado por alguien que sí sabía de qué va esta historia. Es básico para la imagen de marca de un producto acompañar a éste de “servicios de valor añadido”, muchos de ellos intangibles, como es el prestigio que da ser cliente de X marca. Pero una cosa son las campañas de publicidad de Mercedes o Audi para sus coches de gama alta, y otra muy diferente llamar tiesos a tus clientes/socios/simpatizantes porque se te ha ocurrido subir las cuotas a los socios, en el peor de los casos, más de un 100% de un año para otro. Diferenciación a través del insulto, pioneros en la idea de marketing una vez más.

Capítulo aparte merecen los tan llorados palcos VIP. Recientemente ha aparecido un “informe” publicado en la web del club y firmado por el departamento de prensa del Sevilla que se titula “El abono VIP del Sevilla F.C. Entre los más baratos y menos vendido de España”. (La curiosa sintaxis no es mía, es cita textual.) En este informe se vuelve a las andadas. El mensaje es simple: somos incapaces de vender estas localidades a empresas o corporaciones, no colocamos nuestro producto a ni un solo patrocinador. Así que le echo la culpa a los de a pie aunque a cualquier persona normal, con las conexiones sinápticas en su sitio, no se le escapa que este producto no está dirigido a clientes particulares sino corporativos. Como diría Den Xiaoping antes de convertirse en un sucio liberal con trato preferente en Washington: si el plan quinquenal no se cumple, la culpa es de la mano de obra, que son unos contrarrevolucionarios hijos de puta que se quejan por tener una jornada laboral de 18 horas diarias con unas condiciones de seguridad e higiene en el trabajo que habrían visto como “técnicamente correctas” los funcionarios del campo de concentración de Mauthausen. El partido es infalible, la culpa tiene que ser de otros. Panda de protestones.

Dejando de lado el peculiar concepto que se tiene del marketing en este club o sociedad mercantil, que eso depende de cómo sople el viento para tomar un concepto u otro, en cuanto a número de abonados, las cifras no son malas en absoluto teniendo en cuenta la capacidad del estadio. Desde 2004 hasta hoy se mantienen más o menos constantes, con picos como los del bienio glorioso 2006-2007, teniéndose garantizado el lleno, o prácticamente lleno, en los partidos señalados del año, Madrid, Barcelona, este año otra vez derby, y si el equipo tiene algún partido crucial tipo semifinal o partido a final de Liga que vale entrar en Champions. Pero esto no es suficiente si queremos movernos a ciertos niveles de ingresos. Es falso que para igualarnos a Madrid y Barcelona lo ideal sea subir los abonos todo lo posible. Para igualarnos a ellos dos usando exclusivamente el medio de “exprimir al tieso” habría que poner el abono más barato a unos 5.000 euros (nota para genios de la mercadotecnia: pinche aquí, alma de Dios). La única solución, y esto si nos referimos en exclusiva al “matchday”, sería ampliar el aforo del estadio, habilitar locales comerciales y crear otro tipo de servicios como aparcamientos, guarderías para que los socios dejen a los putos niños a buen recaudo, restaurantes y mariconadas varias. En Inglaterra hay hasta magos del club. Ya, es llegar un poco lejos lo del mago, esas metrosexualidades no casan demasiado bien por aquí. Y soy consciente de que ahora mismo no hay dinero ni para hacer baños decentes para los abonados de gol. Pero la historia es trabajar un poquito y dejar de insultar a la clientela si tú eres un incapaz. Igual así hasta se coloca algún palco VIP que otro.

Los medios oficiales ante el reto de una nueva temporada.

Una última cosa, ya fuera de las entradas, los abonos y los magos y payasos del club. El Sevilla, como vimos, aparece entre los 25 equipos que más ingresaron en 2009/10. Me vuelvo a jugar la polla, y aquí sí que no la pierdo ni de puta coña, a que el año que viene no aparece ni entre los 40 primeros. En la 2009/10 se jugó Champions y se ganó la Copa. Por eso aparece ahí el Sevilla. La 2010/11 ha sido un bodrio, por lo que no va a seguir ahí seguro. Alguno pensará, nos ha jodido, si no se llega a Champions y se ganan títulos no se ingresa. Y un carajo, respondería el que suscribe. Ahí está la historia y por eso es por lo que de verdad debe luchar el Sevilla, por ingresar a saco pase lo que pase sobre el terreno de juego. Lo mismo pasará con el Atlético de Madrid, decimoséptimo de la última Money League, que está ahí por haber jugado Champions, ganado la UEFA y llegado a la final de Copa. No van a estar arriba el año que viene ni aunque se descubra que Jesús Gil sigue vivo y con vecinos ilustres en la urbanización. Sé que suena raro, pero los éxitos deportivos no tienen nada que ver con los ingresos. Al menos, no para los grandes de verdad. ¿Saben cuál es el único equipo en la historia que ha estado en la puta Money League aun militando en Segunda? La Juventus. Lleva  en la lista desde la primera edición de este estudio. Saquen sus propias conclusiones.

PS: El cabrón del linier que nos quitó una liga y me dio una entrada se llamaba Saz.

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9 comentarios

Archivado bajo Mi reino por una lavadora

9 Respuestas a “No se vende un palco VIP. Y la culpa es tuya, so tieso

  1. Jimmy Page

    Interesante documento gráfico el que aportas, lástima que no se vea bien del todo.

  2. Dioni_furgona

    Por desgracia, así se mueven los señoritos con pajaritas que tenemos por directivos.

    ASCO DE MIERDA.

  3. x-men

    Brutalmente bueno tu blog. Tienes un exacerbado seguidor desde hoy mismo.

  4. Anónimo

    No tengo mas remedio que hacerme seguidor de tan insigne blog.

  5. Anónimo

    Big blog, big car

  6. tatatachin slovodan tovarich

    Bastante bien el articulo, aunque le falta un poco de pimienta, y el sofrito se te ha pasado.

  7. linZeak

    Mera copia de la RBBE, lo mejor es que lo hagas en una libreta con un boli bic rojo, como no podía ser de otra manera, y la guardes en un cajón. No hagas que a tus lectores le escuezan los ojos.

    Sevilla y la red limpia, tarea de todos.

  8. Con meses de atraso me gustaría puntualizar que ya tenemos un mago del club.
    JAVI NEMO NO TE AGUANTAMOS.

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