Archivo de la etiqueta: Capitán

A la gloria desde el barro

En las despedidas, no queda otra que blandir la sinceridad salvaje a modo de pañuelo, porque las palabras no dichas antes del adiós luego las suele sepultar el orgullo, el tiempo o el miedo, cuando no las tres cosas, y callarse los recuerdos oscuros únicamente apaga el brillo de los mejores momentos. Por eso, por mucho que contravenga el nombre de la sección en la que se encuadra este artículo, es imposible preterir que la primera temporada de Coke en el Sevilla fue nefasta. Y eso que a mí, por esos detalles triviales (ser capitán del Rayo, probablemente) por los que gusta un fichaje que conoces entre poco y muy poco, me resultaba atractiva su contratación. Pero es que al pobre le salía todo torcido. Mi opinión tocó fondo en un partido al mediodía en el Bernabéu, donde su actuación fue tan dolorosa que hasta logró hacerme olvidar la resaca que me castigaba en la grada. A ese primer año se refiere Coke cuando afirma, con el gesto seco de los que superan un mal trago pero recuerdan su amargura con nitidez, que él también conoce a la afición del Sevilla en las malas. Sigue leyendo

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El rubio que pudo reinar

En esta casa, miren ustedes qué cosa tan disparatada, tenemos la costumbre de honrar a los grandes jugadores que vistieron nuestra camiseta. Incluso tenemos una sección dedicada en exclusiva a ese fin. Cierto es que no están todos los que son, pero todos los que están, son. Y en esa categoría entra de pleno derecho, qué duda cabe, el muchacho este que ahora se nos va al Barcelona. Somos conscientes de la controversia que ha suscitado su salida pero, respetando a los que se desviven por intentar ennegrecer su recuerdo, queremos zanjar esa cuestión ahora que el artículo se encuentra en sus albores: nos da mucha pereza todo eso. Y, la verdad, nos importa bien poco. Esto va de otra cosa. De dedicarle un puñado de líneas a uno de los mejores futbolistas que pasaron por aquí recientemente. Un tipo que se llama Ivan, y se apellida Rakitic. Y que nos hizo muy felices.  Sigue leyendo

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So long, Kanouté

Leonard Cohen es un judío canadiense que compone canciones. Bueno, también escribió un par de novelas y un buen puñado de poemas. Pero, ateniéndonos al fin que nos ocupa, vamos a quedarnos con su faceta de cantautor. Entre sus poco más de diez discos de estudio, que, ciertamente, parece un número exiguo para una carrera que ha visitado cinco décadas, no es difícil hallar muestras de lo más distinguido de la música de la pasada centuria. Aunque no todo es excelso, ni muchísimo menos. Su álbum de debut, grabado en 1967 y con uno de los títulos más originales jamás ideados, está compuesto de algunas composiciones notables, tanto que, casi medio siglo después, continúan integrando los repertorios de sus cada vez menos frecuentes actuaciones en directo. La cara B de aquel disco comienza con una canción de despedida. En ella, el esquema de estrofa de cuatro versos seguido de estribillo se repite a lo largo de los cinco minutos y medio que dura la pieza. Y son, precisamente, esas dos líneas repetitivas, que la segunda vez que se escuchan ya van acompañadas de los potentes coros femeninos, las que resumen todo el texto. So long, Marianne. It´s time that we began/to laugh and cry, and cry and laugh about it all again. O, si usted, estimado lector, no es ducho en esa lengua más propia de herejes y de piratas que de seres humanos íntegros, sería algo así como: Hasta luego, Marianne. Es hora de que empecemos/a reírnos y a llorar, a llorar y a reírnos de todo, otra vez. Lo mejor, qué duda cabe, es que lo escuchen. En este enlace, por ejemplo. La cantidad de escenas evocadoras que se desgranan en el texto responde a una circunstancia muy sencilla: Cohen dice que se la escribió a la mujer más hermosa que conoció jamás. Literalmente. Y, para todos aquellos que un día nos tiramos de cabeza a ese espectáculo irracional llamado fútbol, y concretamente al equipo hegemónico de la ciudad de Sevilla, nuestra Marianne se llama Kanouté. No sean tímidos, prueben a cantarlo. Si es que hasta encaja perfectamente en la melodía del estribillo. Sigue leyendo

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