Gitanos traficando con yonkis

PEX CORRESPONSALÍA CEADE Escribir en esta bitácora le valió al Ayatollah de nuestro consejo de redacción publicar un libro. Aún no nos hemos vengado de tal afrenta ni de las múltiples reseñas que del mismo se hicieron, especialmente dolorosa una publicada en el blog amigo salmonpalangana sobre el actual estilo de esta casa, sosegado y alejado del salvajismo inicial. Lógicamente, no ha quedado un difunto que no nos hayamos mentado entre los socios capitalistas de esta solvente empresa, y eso que somos tres. Claro que, tampoco podíamos ponernos a escupir barbaridades así porque así de un equipo que gana todo lo que puede, que tiene al entrenador más cuqui, en el buen sentido, del planeta Tierra y a un portero con cara de subdelegado de primero de ESO.

Resignados a nuestra suerte, empezamos a asumir que quizás hemos quedado para vestir santos. Glosar nobles batallas, recordar héroes o intentar engorilar a la masa antes de una previa. Pero claro, torpes nosotros, por un instante olvidamos que estamos en Sevilla y en el Sevilla. Aquí, si no se da a la entrada, se da a la salida y, en Nervión, como cada año, había que ponerle precio a los abonos. Y aquí estamos, con una sonrisa de oreja a oreja y afilando la navaja.
Hace un año se estrenaba en su cargo el actual director de márketing del Sevilla y, obviando la masterclass de la importancia de Internet que se cascó en pleno 2014, va el tío y se saca de la manga unos precios de abono medio normales, pone packs familiares y realiza una serie de vídeos que van desde la vergüenza ajena a el “no está mal”. Aún se recuerdan los abrazos en las taquillas y los llantos emocionados en la Velá de Triana. El Sevilla trataba bien a sus abonados por primera vez en década y media.

Pero claro, los espejismos duran lo que duran. Si la cabra tira al monte, el cabrón también lo hace. Y aprovecha para dar por culo. Aquí no vamos a desglosar precios, no vamos a comparar si es más barato o más caro que otros años de Champions, ni vamos a hacer equivalencias entre lo que una persona se puede gastar en sus necesidades de alimentación, vivienda u ocio, que para eso son suyas. No nos van a invitar nunca a la Bombonera, no seremos sevillistas de granito ni tampoco unos inadaptados presidentes de alguna peña con menos socios que costaleros lleva una Cruz de Mayo. En nuestra nueva línea de terciopelo bordado en oro nos vamos a limitar a sentenciar que el Sevilla es como las 3.000 viviendas: sus dirigentes son unos gitanos y sus clientes, unos yonkis.

Cojan aire, queridos amigos, antes de plasmar la denuncia por xenofobia que nos quieran poner, que nada más lejos de querer insultar al noble pueblo gitano comparándolo con un directivo del Sevilla. No. Simplemente constatamos que en los barrios menos favorecidos del sur de España en los que se mueve droga, suelen ser clanes de esa etnia los que mueven el tema. Sólo por ahí va la comparación. Nos caen bien los gitanos. No se enfaden. Pero la similitud es clara: el vendedor puede poner el precio que quiera, la adicción de su comprador lo va a llevar a su puerta cada cierto tiempo. Da igual la calidad de lo que le venda, pero si tiene un detalle con él, el yonki lo mismo le trae a un amigo o se queda toda la tarde vigilándole el coche. Si le da mierda, el yonki pataleará, se autolesionará, intentará atracar una farmacia… y volverá a su puerta por su dosis.

Un equipo de Champions hay que pagarlo, al igual que una sociedad anónima debería repartir beneficios entre sus accionistas. También un departamento de márketing debería tapar sus vergüenzas y no intentar cuadrar sus presupuesto, porque no se sea capaz de renovar el acuerdo de patrocinio con los de Malasia, acudiendo a los yonkis. Nervión no se llena nunca y la culpa siempre es de los que compran la droga, nunca de la que la venden. La autocrítica no es ha sido nunca virtud en el 41005. Pisar el cuello a los tuyos, sí. Y ya puedes tener cinco másters en márketing, vender lavadoras, arruinar Ayuntamientos o ser de Utrera. Es nuestro sello caciquil y obsoleto. Es lo que nos recuerda, verano tras verano, que el modelo económico del club de nuestros amores es el de un camello dispensando papelinas, sintiéndose fuerte ante el enganchado al veneno.

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2 comentarios

Archivado bajo Mi reino por una lavadora

2 Respuestas a “Gitanos traficando con yonkis

  1. como siempre chapó, añadir que dicen que ver al manchester arsenal… no es lo mismo que otro de menos nivel, como si al sevilla le costase de su bolsillo que venga el manchester en champions, al revés, le sale mas rentable que juguemos contra ellos… debería costar menos verlos ya que ingresamos mas y la necesidad es menos, pero como yonky que somos lo sacaremos, (con lo que hemos tragao como para dejarlo ahora) pero es una pena no ver a tanto drogadicto en la bombonera

  2. Así es, fíjate bien, para el vendedor de lavadoras, el arruinayuntamientos, el de los másters sevillista desde chiquetito y el timador de fincas de Utrera es solo un negocio más, así que, por mucho que le hayas aportado a su negocio, no te van a vender el mejor polvo blanco a precio de la peor mierda del mercado, ellos, como en todas las grandes empresas solo quieren dinero. Y el día q no nos saquen más vendrá el chinoe turno a llevarse su negocio.

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