Con balcones a la calle

Lo llevamos diciendo toda la semana. Por aquí, por Twitter o por donde hubiese alguien con ganas de escucharnos. No hablamos de los majarones que conformamos esta bitácora, que también, sino de todos nosotros. Dice la estadística que apenas el 2 % de los equipos que, en Europa, perdieron 0-2 en casa, lograron remontar en el partido de vuelta. Y nosotros nos preguntamos, ¿cuántos salieron de su estadio con los ojos inyectados en sangre? ¿Cuántos desayunaron al día siguiente discutiendo si ganábamos de tres o de cuatro? Lo decíamos durante la semana. Aquí no se paraba, de este carro no se bajaba nadie.

Del partido hay poco que comentar. Salimos con todo arriba, sabiendo que la única forma de levantarte cuando caes en un hoyo es impulsándote hacia arriba con el alma. Y en esas llegó Alberto, que le puso un balón a Reyes que, con más calidad en su zurda que el 99% de los futbolistas que han integrado las plantillas del rival en su lastimosa historia, la alojó en la portería. No tiró, ni disparó. La alojó, la depositó. Un día de estos hablaremos tranquilamente sobre el utrerano. Era un buen resultado para el descanso. No nos íbamos agobiados, no permitía relajación alguna.

Formamos parte de la mayoría de sevillistas que, con los huevos henchidos de orgullo, vieron el partido por la tele y se levantaban del asiento, como el niño que localiza a Wally en sus libros, cada vez que aparecían en pantalla los 2.500 valientes. Bueno, como niños una mijita maleducados, porque todo eran insultos dirigidos hacia no se sabe muy bien quién. Iban de verde, seguro. Lo malo es que teníamos que aguantar a los comentaristas desear el pase de los verdiblancos antes que el nuestro. Pero, bien pensado, es obvio. En una televisión diseñada para idiotas, que insulta al telespectador inteligente desde el informativo matinal hasta la serie de la noche, a ver qué iba a querer Telecinco. Vamos, el grupo Mediaset. Pues que pasaran los bufones de esta ciudad, de este país. Ahora tendrán que mamar, como tantos otros, y hacer como que les importamos cuando nos enfrentemos al que depare el sorteo de mañana.

Pero bueno, que nos perdemos. Al inicio de la segunda mitad, ellos jugaron sus mejores minutos de toda la eliminatoria. No es que el listón estuviese muy alto. Y en esas, Marin, nuestro enano que juega cuando quiere, dejó al gigante negro tirado por el suelo, abrió a Alberto y Bacca, como no podía ser de otra forma, se resarció de todo lo que falló en la ida. Échenle un ojo a su celebración. Algo así como KEEP CALM y cómanme los huevos. Y ya ahí se frenó el limitado empuje del rival. Limitado porque no lograron ni una sola ocasión clara. Y, bueno, de ahí a la prórroga fue un paso. En el tiempo extra, una pared entre nuestra genial pareja de delanteros debió acabar en gol, si no a la primera, a la segunda. Pero no pudo ser, y en la recta final del partido se notaba que los nuestros estaban reventados. Alguno, incluso, más preocupado por mantenerse en pie que por disputar algún balón.

Y llegó la tanda. Sí, esa tanda que nos ha quitado varios años de vida a todos los que el corazón nos late una vez de rojo, una vez de blanco. Y es que nos ha latido mucho en esos quince minutos, quizás demasiado. Es tanta la superioridad, la histórica diferencia entre los dos contendientes, que parece como si hubiésemos querido venderle a Europa esta película con un suspense inusitado. Por miedo a que ya conociesen el desenlace y nadie se enganchase a la eliminatoria. Porque cualquiera que haya salido de nuestras fronteras lo sabe. Nuestro equipo lleva el nombre de la ciudad y no necesita apellidos, nos conoce todo el mundo. Otros, en cambio, deben poner tras su nombre la palabra a la que insultan cada partido para que alguien sepa quién carajo son. Y, ya decimos, esta eliminatoria se ha desarrollado como si fuese el guion de una película. El héroe, que tenía un claro objetivo, se ha encontrado con un escollo a la mitad que le ha hecho apretar más los dientes si cabe. Tras un período de reflexión, se ha sobrepuesto y, en el tercer acto de la peli, en el último minuto del partido, ha logrado imponerse. Y lo ha hecho, que no se olvide nadie, gracias al rubio y gitano, rey de Pino Montano. No se puede ser más grande, siendo uno de los mejores futbolistas de los que pueblan el panorama europeo, se ha disfrazado de currante porque su equipo lo necesitaba. Eso es como si un reputado arquitecto, con tal de que la obra salga adelante, se remanga y empieza a cavar zanjas y colocar ladrillos porque es lo que hace falta. No hay adjetivos para el croata, de verdad que no los hay. Es el jugador que propiciará que las PEX del futuro cuenten sus andanzas, tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Y al final, con toda esa tensión ya referida, se llegó al único resultado posible. A ganar. Pero no a ganar como acostumbramos a hacerlo, con toda esta tierra, este país, como espectadores.  Se hizo para todo el continente, por si alguien tenía ganas de asomarse. Se refrendó la superioridad con balcones a la calle, para que se una el que quiera y nos admire el que pueda. Y lo celebramos, claro que lo celebramos. Los jugadores, los primeros. Andan quejándose los perdedores de ciertos destrozos en su vestuario. Ratificando lo que apuntábamos en la previa, a un prostíbulo se va a follar, no a preocuparte por el estado de las paredes.

Esto es todo lo que somos, no hay nada más. Ni nada menos. No hay filtro ni revisión de todos los errores que cometamos a esta hora. En esta casa somos como cualquier otro sevillista, que a las cuatro de la mañana no sabe si drogarse o atentar contra algo y al que no le importa lo más mínimo la falta de calidad de este escrito. Perdón por el cutrerío que estamos perpetrando, si el blog fuese como esos coches que no te dejan conducir si das positivo, el ordenador explotaba. Pero esto es lo que somos ahora mismo. Un grupo de locos eufóricos. Somos los 2.500 del Villamarín. Somos el que le manda a sus amigos la alineación del Sevilla al son de su pasión. El que corre desnudo por la calle porque le sobra la ropa y el orgullo. El que canta todos los cánticos posibles, e incluso se inventa los suyos si hace falta. Somos los que sabíamos que esto se remontaba desde el primer cubata que nos tomamos después del partido de ida. Somos los que llamamos a nuestros familiares con las lágrimas saltadas después del último penalti. Y los que mañana nos cruzaremos por cualquier lado y sólo nos bastará una mirada para decírnoslo todo. Todavía dudando si el corazón se nos iba a salir por el pecho o por la espalda. Somos los que, cuando nadie nos mira y nos quedamos solos, apretamos tanto los puños que nos duele hasta el brazo. Y somos, por supuesto, los que ven a sus jugadores haciendo el indio en un autobús y nos sentimos más identificados que orgullosos. Esta madrugada es nuestra. Y mañana, y al otro, que sea lo que quiera ser. Nosotros estamos aquí, dónde si no. Dominando Sevilla. Mirando de reojo a la gloria que nos llegó hace unos años, y entornando la mirada por si acaso, en la lejanía, le diese por volver. Ahora sólo queda disfrutar, por todas aquellas noches en las que no nos fue posible. Como le dijo Sancho Gracia a su nieto en la película 800 balas, “hay que aprovechar los intervalos entre putada y putada. No divertirse cuando uno puede es el mayor pecado del mundo”. Y ahora, qué duda cabe, podemos. Y debemos. Porque esto es nuestro, sólo nuestro, de nuestros huevos. De la sangre que un día nos hizo sevillistas. Nuestra grandeza ya ha sido demostrada en todos los escenarios posibles, ahora no queda sino disfrutarlo.

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5 comentarios

Archivado bajo A toro pasado

5 Respuestas a “Con balcones a la calle

  1. r3sfc

    Documento para la Historia en esta noche histórica.
    Y el orgullo ha estado ahí aunque todo se hubiese jodido en los penaltis, que nos hubiera jodido tela y a estas horas de la madrugada habría una panda de folklóricas berreando y fumando por el ojo. En cambio a estas horas Sevilla está en silencio, porque todo es normalidad. Ha ganado el de siempre.
    Porque el orgullo y el honor era que estas criaturitas sabían que no estábamos muertos ni con un 0-2 en la ida. Y sus peores pesadillas de toooda esta semana, esta noche se han materializado para siempre. Por los siglos de los siglos para este primer derbi europeo que ya creían suyo. ¿Para quien iba a ser al final? pues para el de siempre: EL SEVILLA FÚTBOL CLUB. la eterna pesadilla de los mediocres que habitan esa población imaginaria llamada ciudaderbeti.

  2. Reptile

    Perfecto, como siempre. Como habláis del guion: En este caso en el último acto y con las adversidades vino el séptimo de caballería para salvar al equipo. Y ese 7º de caballería no vestía de azul,no… vestía de rojo sevillista. Todo un ejército de 3000 sevillistas que lo dieron todo y se dejaron la garganta y el alma
    Grandiosa la afición y más grandiosos aún los 3000 desplazados. HÉROES!!

  3. Manusan

    “…como si un reputado arquitecto, con tal de que la obra salga adelante, se remanga y empieza a cavar zanjas y colocar ladrillos porque es lo que hace falta. No hay adjetivos para el croata, de verdad que no los hay. Es el jugador que propiciará que las PEX del futuro cuenten sus andanzas…”

    jajajaja, sois geniales.

  4. Tantalo

    “KEEP CALM y cómanme los huevos.”
    Genial…

  5. Romo

    Pues no hace muchos meses al croata lo poníais a bajar de un burro

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