Una de película

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Hace cien años, durante el apogeo del cine mudo, los espectadores no echaban nada en falta. Aunque hoy nos pueda parecer que el cine estaba limitado desde antes de la llegada del sonoro, a su tatarabuelo, el protofriki fan de Keaton y Murnau, se la sudaba que no hubiera sonido. Más aún, le importaban tres cojones los intentos de desarrollar un cine sonoro, considerándolos cosas de cuatro chalaos. Se había acostumbrado a un lenguaje basado en la pantomima, la imagen y el movimiento. Si alguien quería oír diálogos, se iba al teatro. El cine era otra cosa. Algo nuevo, independiente, que le acercaba historias, planos, paisajes y héroes nunca vistos, con su propio modo de expresión.

Una vez llegó el puto sonoro, me cago en “Cantando bajo la lluvia”, los principales creadores cinematográficos lo vieron como una limitación, más que como una posibilidad de perfeccionamiento de su arte. Habían estado años buscando soluciones expresivas ajenas al lenguaje que le daban al cine un carácter genuino que ahora, con la palabra, perdería. El público, veleidoso como siempre, se volcó con el cine sonoro y aquí estamos. Menos mal que en España aún quedan actores puristas, como Mario Casas, que nos ahorran cualquier sonido inteligible para que pongamos los cinco sentidos en seguir la historia más allá de meras verbalizaciones.

Esto, a un chaval que paga ocho o diez euros por ver, no una película sonora, sino en tres dimensiones, le sonará a coña. Pero juro que es verdad. No hacía falta, joder. Igual que hoy no hace falta ponerse unas gafas para asistir al cine. Hay muchas cosas superfluas que, al adquirirlas, sin darnos cuenta, despojamos de su dignidad más íntima. De su esencia y su cometido. Qué sé yo, por poner un ejemplo: hace diez o quince años el Sevilla Fútbol Club tenía una liga y tres copas. Un palmarés no despreciable, pero sí conocido por todos los sevillistas más que por extraordinario, por tedioso. Llevábamos más de cincuenta años sin incrementarlo. Y yo juro sobre la sepultura de mi madre que, como al cinéfilo de un siglo atrás, no me faltaba nada. Iba al fútbol cada domingo. Tenía mi equipo, mi gente, mis colores. Eso no lo cambiaba por aumentar esa liga y sus tres copas por todo el oro del mundo. ¿Que me iba a tirar yendo a cada partido, cada temporada, sin ver nada digno de celebrarse? Perfecto. Pero que sea en Nervión con esas tres cosas de arriba: mi equipo, mi gente, mis colores. El resto de factores adyacentes a esta gilipollez del fútbol, como los niños con la colcha de la Champions, cantar una canción de Queen tarareando todas las estrofas menos el estribillo y pasear copas en autobuses descapotables eran momentos que debían de estar muy bien, desde luego. Pero si no me tocaba protagonizarlas nunca, pues qué cojones, tampoco tiene tanta importancia. Sabía que pertenecía a una afición con dos cojones, capaz de llenar las calles de Sevilla un 2 de agosto para defender a su equipo, de cruzar España para verlo descender o de ponerse en una cola que daba la vuelta al estadio para conseguir una entrada que valía un ascenso. Que el equipo era muy malo; que gente así, con ese amor por lo suyo, merecía mejor suerte. Pues sí. Pero qué le vamos a hacer. No necesitaba nada más que formar parte, y saberme parte, de ese grupo de personas.

Llegó 2004 y, como nos clasificamos para la UEFA nueve años después de la última vez, hicimos la catetada de vestirnos del Mónaco, con una bandera de España en el cuello, para jugar en Europa. Un equipo que se respeta a sí mismo, a su historia y que se enorgullece de sus colores, juega con la misma camiseta lo que haga falta. Nosotros hicimos el idiota. De acuerdo, han pasado muchos años, dos descensos mediante, muchas fatiguitas. Hagamos la vista gorda. Un año y medio después, además de seguir jugando en Europa con otra camiseta, esta vez de Elche rojiblanco en casa y de Celta de Vigo fuera, llega ese título que parecía que nunca íbamos a saborear. Éxtasis. Júbilo. Lo nunca visto. El Sevilla como equipo de moda del continente entero. ¿A quién le importa que cada año se saque una camiseta peor para jugar en competiciones europeas, que para cada final haya una camiseta exclusiva, que el presidente ponga su cara en los autobuses que pasean a la plantilla cuando ofrece los títulos a la afición si el Sevilla, esa eterna mediocridad, no para de machacar contrarios? Pero ya era tarde. El de la cara en el autobús creyó que él había rematado el centro de Alves y qué él solo, con sus santos cojones, había detenido tres penaltis en Glasgow. Le meten una subida al abono de más de un 80% de media. Echan a sevillistas de sus localidades de siempre por una “normativa UEFA” que no se creen ni ellos. Y tú, a callar. Que esto no lo has vivido en tu vida. Que vienes de tragar mierda y aguantar piojos, y ahora que te gano yo solo todos los títulos, chitón y a comerme la polla. Que tú eras un muerto de hambre, el entrenador estaba en el paro y los jugadores nunca habían ganado nada. Aquí, el semidios, soy yo.

Y algunos tragaron y otros se fueron. No se notó mucho porque a los éxitos se apunta cualquiera. Si hay algo que identifica a una ciudad boyante es la cantidad de putas per cápita. Más noches europeas, más momentos que parecían insospechables un puñado de meses atrás. Sin embargo, a los nuevos ricos, poco habituados a encontrar un billete de 50 cada vez que echan mano al bolsillo, el dinero se les va pronto. Y las putas, también. Así que, esos huecos que antes no se notaban (“pues no te saques el abono, me da igual que estuvieras con nosotros en Segunda. Tengo una lista de espera con 15.000 tíos dispuestos a pagar lo que pida. Lo-que-pida.”), ahora sí se notan. Los que se quedaron y se tragaron sapos y culebras dicen, algunos, que ya no aguantan más. Que muchas gracias por los servicios prestados, pero se está yendo esto de las manos. Otra vez te mandan callar, que un sevillista de verdad no pita nunca: ni al principio de un partido, ni durante su transcurso, ni al final porque hay otro encuentro el domingo que viene ni a final de temporada porque ya se planifica la próxima. Que pagues y animes o que pagues y calles. El caso es que pagues. Dando los problemas justos. Como decían en “Uno de los nuestros” (perdón por citar una película sonora, camaradas): ¿Te cacheo para entrar en el estadio? Te jodes pero pagas. ¿Ficho a Babá el mismo invierno que se va Luis Fabiano? Te jodes pero pagas. ¿Te digo a la puta cara que no te pongas en ese plan que el Sevilla no te pertenece? Te jodes pero pagas. ¿Que pongo carteles de “agua no potable” en los aseos, cagándome en la legislación (si sólo hubiera sido en este caso…)? Te jodes pero pagas. ¿Que criminalizo a una grada entera pidiéndoles requisitos para acceder al estadio que no exijo en otras? Te jodes pero pagas.

Lo gracioso de todo esto es que, al parecer, lo veíamos cuatro. Como dijo un viejo sevillista en la última junta de accionistas: “Tengo sesentaytantos años. He estado más de cincuenta viendo mierda. Y sólo con este presidente he visto títulos. Así que, mis acciones, para mi presidente”. Había que joderse, pagar y tragar porque no habíamos visto nada. Discrepo. Yo veía al Sevilla. El más malo del mundo. Pero el mío. Y no me pedía nada más. Ahora, con una camiseta horrible, vistiendo fuera de casa como el Borussia Dortmund, sin ni siquiera mi escudo en la camiseta, ¿qué pollas me queda? Hemos puesto el culo por seis títulos. Lo hemos perdido todo por ganar. Y esta vergüenza, la mayor de 108 años de historia, de leer titulares en los que se anuncia que el presidente del Sevilla Fútbol Club está condenado a siete años de cárcel por el Tribunal Supremo, nos la hemos buscado todos nosotros. En mayor o menor medida, esta vergüenza es nuestra. Por tragar, por ser cómplices, por mirar para otro lado, por irnos en lugar de luchar. Nos cuadra perfectamente la frase que dijo Kenneth Bainbridge, miembro del Proyecto Manhattan, al ver la primera detonación de una bomba atómica, “ahora somos todos unos hijos de puta”.

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16 comentarios

Archivado bajo Mejor fuera que dentro

16 Respuestas a “Una de película

  1. Magnífico. Demasiado peaje por unos títulos. Si pudiera elegir, me quedaba con el SEVILLISMO de antes, el mío. El actual no lo reconozco.

  2. Me quito el sombrero, me pongo en pie y aplaudo enfervorizado.

  3. justino

    Qué bien escribes cohones

  4. el farfollas

    Añadire la primera nota discordante.

    Hay que reconocer que el periodo que ha vivido el Sevilla de 12 años para acá ha sido muy bueno. No perfecto, porque se nos ha escapado algun titulo (falto la puntilla de esa Liga que se nos escurrio entre los dedos en Mallorca) y por el ajetreo institucional vivido recientemente.

    Pero que a nadie se le olvide que este tio va a la carcel por dos delitos (ajenos a nuestra entidad) y no por sus acciones al frente del Sevilla.

    Me alegro de que si alguien comete un delito vaya p’alante (ya podrian caer muchos mas de su calaña).

    Pero recordad que este tio no era el dictador del Sevilla, sino la cabeza visible de un grupo de dictadores que es el que toma las decisiones en el Sevilla ahora mismo (recemos por que la vuelta de Jose Maria Cruz añada cordura a la entidad). Un grupo de dictadores que cambio los colores de la camiseta (posiblemente a sugerencia de el que pagaba por vestirnos) relego al ostracismo a algunos aficionados (si en ese grupo de aficionados no hubiera tres o cuatro que se empeñan en darle la razon en determinados encuentros regionales, y la ultima muestra ha sido la batalla de Granada) y que subio el precio de los abonos desmesuradamente (eso si que fue una barrabasada, y lo de quitar el abono infantil, ya ni te digo). Y muchas mas cosas que ni sabemos ni llegaremos a saber. Pero un grupo.

    Siguen Pepe Castro, Jose Maria Jr., Manolo Vizcaino, etc… Desconozco si dos presidentes tan dispares de nuestra historia (Ales y de Caldas) tambien siguen en ese grupo. Y es a ellos a quienes debemos vigilar.

    • Anónimo

      con dos cojones…la culpa de los Biris y de los que tienen las acciones. Del que roba dinero público y usa el SFC para no entrar antes en el trullo no. De los Biris que se ahostian en Granada (seguro¿?) Pues vale.

      Artículo perfecto. LA culpa del ratero, y de la gente que la inmensa suerte de esos dos años anestesió. Pero es que siempre gusta que te digan te quiero después de darte dos hostias…

    • Pues muy bien por la nota discordante. Los elogios vienen del carajo; vamos, a mí me llegan al alma. Pero que otros discrepen significa que esta bitácora no se mueve entre cuatro amigotes que piensan todos igual, sino entre un buen número de gente donde cada uno tiene la facultad de pensar por sí mismo; de decir esto me gusta, esto no me gusta. Que no se traga todo lo que vomitamos sin rechistar. Eso son lectores dignos. Así que bienvenida sea la discrepancia. Siempre fundamentada, claro. Aunque, bien mirado, si viene alguien insultando, pues bienvenido también. Esos molan una barbaridad, en el fondo.

  5. Del NIdo a prisión, los Biris a Nervión….Del Nido y su cuadrilla de rateros han matado a la brigada tifo, y con ella, a toda la magia de la grada baja del gol norte del Ramón Sánchez Pizjuan.
    Espero que vuelvan los tifos, que vuelvan los cánticos, que vuelva el color que se ha perdido tras los malditos títulos….ahora me acuerdo de todos esos sevillistas que me recriminaban porque los tiempos de comer mortadela habían pasado. “Ahora comemos jamón”, me decían cuando silbaban a Manolo Jiménez, (el cual tampoco me gustaba), mientras el Sevilla F.C estaba tercero en la liga española…..”Ahora comemos jamón”. pUes ya sabéis, a todos los que se creían que las vacas gordas eran para siempre, ahora os estais comiendo un MOJÒN. Porque los que nos contentamos con el rito de ver al Sevilla F.C en Nervión siempre seremos felices comiendo mortadela, y si alguna vez cae un poco de jamón en nuestro plato, nos es más gracias a un simple juego donde todo depende de que la bola entre,,,, y el arbitro pite gol.
    HUMILDAD, HUMILDAD, HUMILDAD
    Excelente comentario el del palanganismo exacerbado, gracias.
    Aquí dejo un trabajo titulado: Brigada tifo o Barbarie. Es un trabajo universitario, por lo tanto, a veces pesado por académico, pero con un poco de paciencia se supera la propuesta estética desde la vivencia de un grupo de “tifosis” que hoy celebran el triunfo de la pasión sevillista.
    http://www.lafiestasiniestra.blogspot.com.br/2013_09_09_archive.html

  6. Lucius

    Te comía los huevos y lo sabes.

  7. Anónimo

    simplemente, chapeau. es así. no hay más. y qué pena me da todo esto…

  8. Carmelo

    Si bien estoy de acuerdo con muchas de las cosas que se dicen en el artículo, como ya os han dorado la píldora hasta dejarla toda chupadita, opto por hacer dos puntualizaciones:
    -Decir «me gustaba más lo de antes, porque éramos unos perdedores de mierda pero era mi club, mi gente, mi ambiente; mejor mediocres con orgullo que ganadores sin espíritu», lo siento mucho, pero es cosa de criaturita. De arriba a abajo.
    -Tanto lamentarse por lo mucho que espiritualmente nos han costado los títulos, y después bien que nos gusta refregárselos por la cara a los criaturitas, y recordarle lo muy superiores que somos. Lo cierto es que cuando llegó DN no éramos tan superiores.

    Dicho todo esto, indudablemente estoy más que de acuerdo con muchas de las cosas del artículo. Pero no con todas.

    • Se los refregará usted, señor Carmelo. Yo nunca he tenido ese gracejo tan extendido en esta ciudad de ganar algo y “refregárselo” a otros. Aplicar conclusiones personales a reflexiones ajenas es un error.

      • Carmelo

        Pues entonces, señor PEX Santiponce, es usted un santo varón, de los que ya no quedan.
        Pero sin necesidad de ir muy lejos, en esta misma bitácora hay algún que otro post dedicado a recordar lo muy superior que es nuestro club respecto al otro con el que compartimos ciudad. Gracias, entre otras cosas, a goleadas de nada como las que hemos podido disfrutar en apenas un año. O será que me lo he inventado yo.

      • Si se habla de derby, se habla de lo que hay: que el Sevilla es superior a ellos. Si se habla de títulos, también. Que el Sevilla ha ganado tal o cual competición. El día que yo gane algo y me acuerde de otros, me muero de la pena de saberme y mostrarme tan inferior que tengo que celebrar algo para menospreciar a otros que me resbalan. Pero ya digo, son cosas personales de cada cual.

  9. jeronimo SFC

    killo que quieres que te diga, si el Don a metio la manita en el cajón y lan trincao, trullo habemus, ahora bien despues de sufrir un 0-4 en Nervión ante el filial del Mallorca, tragarme el autogol de Dasaev con el Logroñes revolcandose en la linea de la porteria entre cientos, miles de sinsabores, los Titulos, las goleadas repetidas al Madrid, al Barça y disputar torneos decentes y de prestigio pues me han dado indescriptibles orgasmos futbolisticos, por lo demás me parto la polla con tus evangelios,

  10. David

    Por favor, mientras antes nos demos cuenta, mejor será para el Sevilla y los sevillistas: DEJEMOS DE PASARNOS LA “FACTURA” los unos a los otros, nadie tiene la verdad absoluta ni nadie está 100% equivocado, los Biris han hehcos cosas buenas y malas para el Sevilla, Del Nido también, y cualquier aficionado igual. Pero lo que está claro es que NECESITAMOS IR A UNA por lo que nos une, o sea por el Sevilla. La división nos debilita (jimenistas y antijimenistas, delnidistas y anti, alvaradistas y anti, vizcainistas, etc etc). UNIDOS SOMOS MAS FUERTES, SI QUIERES AL SEVILLA TRAGUEMONOS EL ORGULLO DE LAS COSAS MENOS IMPORTANTES Y TIREMOS PALANTE; JODER!

    • Anónimo

      Estoy de acuerdo con David y Carmelo (además de otros y en cosas, un poquito de todo).

      El daño que está haciendo el márketing (bajo mi punto de vista) en la sociedad y en particular en el mundo del fútbol no es cosa que sufre el Sevilla nada más, sino otros muchos equipos con camisetas horrorosas y escudos desaparecidos por exigencia de la marca. Ejemplos hay múltiples, no ha sido sólo en nuestro club.

      Yo soy sevillista de muchos años de carnet, ni mejor ni peor por ellos pero sí mamando Sevilla en montones de situaciones buenas, malas y terribles. Las recordamos todos, más aún cuando las comparamos con tantas noches de auténtica gloria. Disfruto lo bueno porque he sobrevivido a lo malo.

      En eso y en el tema económico sólo puedo darle las gracias a Del Nido, si ha metido la mano que lo pague pero al menos (que se sepa a día de hoy) no la ha metido en la caja del Sevilla FC y el club estaba totalmente arruinado cuando llegó.

      Yo creo que es de bien nacidos ser agradecidos así que… Sin que ello implique que no lleves razón en muchas cosas.

      Salud y Sevilla FC

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