Archivo mensual: septiembre 2013

Los tontos del pueblo

La verdad es que se presenta como considerablemente laboriosa la tarea de redactar una crónica de lo acontecido anoche en el Camp Nou sin comenzarla con lo que todos tenemos en mente. Pero vamos allá. El Sevilla se plantaba en Barcelona tras lograr un bagaje en los albores de la temporada que, en el más cándido de los casos, podría calificarse de discreto. En Europa hemos jugado contra dos bandas y, salvo algunas graves imprecisiones en uno de los cuatro partidos, la cosa se despachó como era menester: goleando sin despeinarse. En la competición doméstica, en cambio, la cosa cambia. Perfectamente maniatados en la primera jornada, el partido contra el Levante fue una bazofia que recordó al peor Sevilla de Míchel y el del Málaga, pese a que no se jugó mal, tampoco se jugó bien. Y nos da igual que el linier anulara un gol perfectamente legal. Por eso jode lo de ayer. Porque nadie esperaba sacar absolutamente nada, y cuando ves que no es que puedas sacar un punto, sino que estás muy cerca de llevarte los tres, el enfado es mayúsculo. Yo no sé ustedes, estimados lectores, pero si estoy jugando al bingo, prefiero no poder tachar ni un solo número de mi cartón antes que estar a expensas de la última cifra, pensando ya en cómo voy a gritar, si a lo maricona loca o con una breve señal con el brazo, como lo haría Humphrey Bogart, y que de la nada aparezca alguna vieja robándome el premio a última hora. Eso es mucho peor, definitivamente. La miel en los labios no es miel, sino mierda. Sigue leyendo

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Qatar ens roba

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE Como aquí no arrima el hombro ni Dios, como esto ya casi parece una bitácora personal en lugar de una empresa comunitaria y socialista, y como viene a cuento, me voy a cagar en todo y  enlazo con el anterior artículo que aparece en esta página, la excelsa crónica de mi viaje a tierras gaditanas para asistir al trofeo Carranza 1987. Contra todo pronóstico, llegamos a Benalmádena sin novedad. Dispuesto a sacar el máximo partido de lo que me quedaba de segunda quincena de agosto, de esos putos quince días que había estado esperando con fruición a que llegaran mientras veía irse a todos los muertos de hambre de mis amigos antes que yo a sus vacaciones, me fui a la playa a intentar olvidar el fin de semana en Cádiz con el viejo. Craso error. Yo creo que me vio demasiado contento. Con mis palas y mis cubitos, con los castillos de arena que construía con singular acierto; jugando con mi amigo Jacobo, un albino de Segovia que conocí en el hotel, a quien di un por culo horroroso preguntándole, entre risotadas, cuándo era el día de su santo, transcurrieron esos días. “Mu tranquilo está éste. Y eso de los cubitos y de que se junte con no sevillanos… ¿Me estará saliendo maricón?”, esta reflexión pasó a la velocidad del rayo por su enfermo cerebro. Así que, en aras de una descendencia indudablemente heterosexual, sólo tres días después de haber vuelto de Cádiz, terminó de liarla. Metió a toda la familia en el coche, le regaló dos días que teníamos pagados al hotel y volvimos a Sevilla, puesto que el día 30 de agosto comenzaba el Campeonato Nacional de Liga, con un Sevilla-Betis en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Me cago en su puta madre. Sigue leyendo

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