Dos córners, un penalti y mucho aburrimiento

En realidad, la crónica podría empezar y terminar con el titular. Si acaso cabría comentar que ha marcado también el rival, el Espanyol, y un par de detalles nimios más. Pero bueno, como consideramos que está feo que la gente realice el titánico esfuerzo que supone pinchar en un enlace de cualquier agujero cibérnetico en los que los escritos de esta casa son publicitados y se encuentre con el parco botín de siete palabras, vamos a extendernos un poco más. Todo sea por ellos. ¿Qué más van a hacer esas almas cándidas, ávidas de lectura sevillista? ¿Leer la sección de blogs de orgullodenervion.com? No somos tan crueles.

Pues eso. La Copa del Rey nos excita especialmente, la verdad. Y cómo no va a hacerlo, dirán ustedes, si es lo único que se acerca a una ensoñación ganadora que nos puede brindar este equipo. De hecho, como tenemos un calendario desahogado (nótese el eufemismo para decir que vemos los partidos ueferos, no hablemos los de Champions, por la tele), el entrenador se puede permitir poner a la gran mayoría de titulares en un encuentro como el de hoy. La lógica rotación en la portería, los minutos para Fazio, la titularidad en ese páramo conocido como banda izquierda para Luna y la vuelta de Reyes. Antes de que la cosa cuajase, el portero del Espanyol sufre un derrame y casi se cuela el balón en su meta, pero la manda a córner. Lo bota Rakitic, que sigue a muy buen nivel, lo remata el chico de las cualidades y para dentro. En tres minutos se ponía la cosa favorable. A partir de ahí, algunas acciones bien llevadas que pudieron acabar mejor, pero que distaron de ser ocasiones claras. El rival nada, como si en lugar de Diego López estuviese un mono beodo en la portería. No obstante, había control por parte sevillista, pero faltaba algo. Si comparamos con el último partido (vamos a imaginar que lo de Zaragoza no pasó, o que, directamente, Zaragoza como ciudad ni siquiera existe), contra el Mallorca, pese a complicarnos la vida tontamente, se jugó bien. Muy bien, a ratos. Pero lo de hoy no. El descanso llegó y la gente se quedó con cara de bueno, pues vale, pues me alegro.

En la reanudación cambiaron pocas cosas, si acaso que el rival tuvo alguna ocasión. Y que empezó a tener más la pelota. Míchel quitó a Reyes para dar entrada a Campaña. Con respecto al utrerano, hizo un partido neutro. Sus detractores no podrán criticarle por su actuación, y sus admiradores tendrán imposible alabarlo. Ha jugado de acuerdo a lo mínimo que se le exige a un futbolista de cierta calidad. Pero así, como quien no quiere la cosa, un jugadoraco anónimo del contrario, plagado de suplentes y dispuesto a tirar la eliminatoria, ajusta una al palo y la cuela. Así que esas teníamos, a jugárselo todo a Barcelona y, con lo fiable que este equipo fuera de casa, a mamarla la Copa. Hacia eso se caminaba cuando otro córner, en las postrimerías del choque, motivó un cambio en el discurso. Campaña asiste y Cala, que había sustituido a Botía por lesión, la mete dentro. Ha sido un remate un poco raro, pero en realidad da igual cómo la ha colado. Ha marcado con los huevos. Es innegable el peligro que tiene el lebrijano en el juego áreo ofensivo. Y, por si fuera poco, un balón colgado por la derecha va hacia Negredo, que cae al suelo y Pérez Lasa pita la pena máxima. Un penalti que bueno, sí, puede ser. O lo mismo no. Lo que importa es que el de Vallecas vuelve a marcar, y la ventaja adquirida llama al optimismo. Qué más da si es merecida o no, esas mierdas no existen en el fútbol. Si avanzamos en ese cuadro tan favorable que tenemos, nadie se acordará de que el comienzo no fue gran cosa. Que fue un aburrimiento supino, vamos. Hay que mejorar mucho, muchísimo. Este domingo mejor que el próximo.

Y hablando de este domingo, o del anterior, o de cualquiera. Cualquier sevillano de costumbres rancias tradicionales, viendo el día que marcaba el calendario, se habrá puesto su mejor traje y, enlutado, iría camino del cementerio a echarle una miradita a los que ya no están. Si después de eso se ha ido a almorzar, luego a tomarse alguna caña y más tarde ha entrado al Ramón Sánchez-Pizjuán, quizás le haya sido imposible discernir si estaba en un estadio o permanecía en el camposanto. El ambiente entre ambos recintos no ha debido de ser muy diferente. Bueno, sí, que la gente que iba al fútbol únicamente levantaba la voz para pelearse entre sí. En esta casa ya hemos manifestado, abierta y reiteradamente, nuestra opinión ante este tema. Pero no porque la situación se torne en habitual va a dejar de parecernos menos triste. Todo lo contrario, la tristeza va en aumento conforme pasa el tiempo y la escena se repite. Igual que pasa con los primeros de noviembre.

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1 comentario

Archivado bajo A toro pasado

Una respuesta a “Dos córners, un penalti y mucho aburrimiento

  1. ERIC CANTONA

    Hacia años que no me pegaba todo un partido sin hablar con nadie, No he cantao los goles, no he animado, no me he emocionado con una jugada. Yo y mi radio, nadie mas. Creo que entre ir al Pizjuan, o saloncito, copita y sofa queda cada vez menos……y el domingo el Levante y lluvias, ufff!!!!

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