La gran milonga

El oficio de entrenador de fútbol es curioso. Uno podría decir que es una almunia repleta de vegetales podridos y de mierda, y posiblemente tenga razón. El principal problema es que su labor es etérea y casi nadie tiene información suficiente para pronunciarse a su favor o en contra. Por poner un par de ejemplos de actualidad, hay casos diáfanos en los que lo que es, es, y lo que no, pues mire usted, no. Hablamos del ciclista y del juez. Resulta que los dos tienen elementos claros para, ironías de la vida en el segundo caso, ser juzgados. Y ahí están las sentencias, muy claritas. Aunque, no obstante, siempre habrá gente que no se entere, o que, sencillamente, no se quiera enterar.

Pero esto, ya decimos, no pasa con los entrenadores. No hay pruebas, no hay sentencias, no hay nada. El otro día mandaron a Marcelino al mismísimo carajo. Y ya uno empieza a tener que pararse a pensar cuántos entrenadores llevamos en los últimos años. Muy mala cosa, esa. Decimos que no hay sentencias claras porque cuando un equipo falla, pueden hacerlo mil cosas. La culpa, obviamente, puede recaer en el banquillo. La falta también puede estar en los despachos que moran las despobladas cabezas pensantes. Y vamos más allá, intrépidos que somos, cabe la remotísima posibilidad de que los responsables de los yerros continuados estén en el césped vestidos de corto. No nos referimos a incapacidad manifiesta para realizar su trabajo en la mayoría de los casos, más bien apuntamos la desidia, el ego desmedido y el yo remo para allí, el otro para allá, la mitad mira las gaviotas y la otra mitad se mete el dedo en el culo. Resultado, se nos hunde la patera, mire usted qué pena. Como el título de aquel libro de Bukowski. Y la gente, como no tiene información para juzgar, salta con el primer culpable que se le ocurre, que suele ser el mismo. Esperemos que acierten, porque ya van varios ajusticiados por el mismo delito y la situación no parece remontar.

Por lo que sabemos, Marcelino ha hecho su trabajo, ha tenido que torear a varios miuras en el vestuario y, por muy loperiano que quede decirlo, ha tenido muy mala suerte. Tanto en acciones puntuales de los partidos, como la situación del club, desde el de más arriba hasta el de más abajo. ¿Cuál es el problema? Que todo eso no sirve de nada. Eliminados de dos competiciones y con una mala racha en la otra, la salida más cómoda era reservarle una habitación con vistas en la venta del nabo. Una pena por nosotros, y una pena por él. El tipo, de verdad, quería. Y se va con la cara tan partida como sólo son capaces de hacerlo los sueños rotos. Si el pobre es tan cachito de pan que se reúne con su sustituto para facilitarle la labor y que, como se va a quedar en Sevilla, no tendrá inconveniente en continuar los encuentros.

Porque esa es otra, su sustituto. Un nota que no ha empatado con nadie y que cada vez que ha venido aquí ha salido al grito de maricón. Un tipo que da grima. Ahora toma las riendas del caballo desbocado, con unas perspectivas funestas. No obstante, por eso el fútbol es una gran milonga. Estamos a cuatro puntos del descenso y a seis de la champions. El partido contra el Villarreal, con aquella apuesta suicida del entrenador, a poco que se conjuntasen los astros (meter un gol nada más empezar la segunda parte y sacar a Cala para reorganizar la defensa), nos habría situado a un partido de la máxima competición europea. Por eso esto es una milonga. Hemos echado a un tipo perfectamente cualificado que ha tirado veinte monedas y veintiuna le ha salido cruz, y puede que ahora el chufla que hemos traído vea como todo le viene de cara. Vamos, que el próximo lunes, sin irnos más lejos, meta un gol el negro con la churra en el último minuto y, teniendo en cuenta lo que aparenta calzar, que encima sea fuera de juego. Y que, a partir de ahí, todo sea un escalar de posiciones. Ojalá.

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8 comentarios

Archivado bajo Relaciones de sucesos

8 Respuestas a “La gran milonga

  1. Lucius

    Pero, ¿todavía no han echao al maricón?

  2. Saludos.

    ¿Sugiere usted que a éste entrenador le encanta el juego de toque de pelota?

    Pues prepárese para escuchar cosas por ésos campos de la Iberia y ríase de los Yonkis and Gypsys del Pathetic.

    Cuídese.

  3. 100% identificado con la entrada de hoy, sobre todo con el último párrafo. Repelús me ha dado de verlo con el escudo del Sevilla en el pecho.

  4. SikanderDravot

    Se nos ha ido un entrenador cualificado, el primero que ha intentado hacer una limpia de verdad en el vestuario (justo es decir que Manzano también lo intentó) pero al que le ha faltado apoyo de los de arriba y comprensión por parte de una grada que aún cree que Jiménez cogió al equipo en descenso a falta de 8 jornadas y nos dejó empatados con el cuarto y fuimos equipo Champions moral. Fue patético ver cómo el domingo la grada se cebó con un tipo que ha intentado todo, que ha probado todo tipo de alineación, que ha buscado diferentes formas de jugar y variantes de llegar al área rival, y que ha tenido que tragar muchas cosas del pasado. Imposible lidiar con un vestuario lleno de egos de niñatillos millonarios, fiesteros y a los que no puedes pedirles que corran (base del juego de Marcelino) porque eso significa llegar cansado al final y no poder empalmar con las guarras de las discotecas. Y si encima tú te esperas llegar al club de las estructuras y te encuentras con lo que te encuentras, y que tu Presidente, otrora adalid de la prepotencia y la ambición, es ahora una vieja con cara de susto por haber sido condenado por trincar hasta el alicatado de los baños del ayuntamiento de Marbella y no puede defenderte…

    Me duele la boca de decirlo, pero yo el lunes, a primera hora, convoco rueda de prensa y anuncio la renovación de Marcelino y el que se quiera quedar bien, y el que no que ponga al representante a ofrecerlo por media Europa. Emery, ese tío que lleva 2 años (y habrá un tercero) seguidos metiendo al Valencia con la punta de la polla en Champions como tercero, en su primer año, tuvo una racha de 8 partidos seguidos sin ganar, cuando, qué casualidad, sus futbolistas dejaron de cobrar. El tiempo es la base de cualquier proyecto, y aquí llevamos un reinicio-continuación perjudicial durante 4 años, que trae un nerviosismo brutal por cumplir unas exigencias que está demostrado no se pueden alcanzar de forma regular. Pienso que Marcelino era el indicado para empezar ese Sevilla poderoso 2.0 desde los cimientos, echándole huevos y reinventando todo el esquema. Pero el cortijo es mucho cortijo.

    Y bueno, viene Míchel, el hombre de “el árbitro ha pitado mano porque el jugador le ha dado con la mano”. Posiblemente nos haga campeonar, visto lo visto.

    • Todos aquellos aspectos que han sido obviados en el artículo por culpa de la prisa (imposibilidad de llevar a cabo el juego deseado y el puñetazo en la mesa de la renovación), han sido certeramente apuntados por Sikander. Firmamos debajo.

  5. Anónimo

    marcelino cagon

  6. jjj

    Hasta los huevos de Míchel antes del primer partido. ¿Que Spahic y Medel se pelean? Pues a la puta calle el primero y medalla para el segundo. A ver con quién jugamos mañana en el medio.

  7. Entonces, todo el trabajo de Marcelino ha sido perfecto, solo los jugadores y la mala suerte son los culpables de la situación del Sevilla? Segunda parte, a ver si marcamos.

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