“Tú no eres de Triana”

Corría la noche del 19 de noviembre de 2005.  Se acordarán, que la batallita es de anteayer, como aquel que dice. Ya habíamos empezado a ser los mejores, pero aún apenas si lo sabíamos. Esa noche facilitó el proceso de concienciación. En honor al rigor, ya habían transcurrido más de treinta minutos del 20 de noviembre, fecha, sin duda, de grandes frases, cuando acaecieron estos sucesos. El equipo perdedor se disponía a abandonar el Ramón Sánchez-Pizjuán, apesadumbrado a la par que enervado por lo ocurrido en el césped con anterioridad. Era la confirmación de su escasa calidad, y eso que aquel era de los mejores planteles que han visto en su historia, lo que no deja de ser algo tristísimo. Por si la derrota no fuese poco castigo, de algún lugar indeterminado de la zona mixta irrumpe una voz, portentosa como sólo una mujer de mediana edad que acostumbra a ir al fútbol en esta ciudad tiene, para entonar unas palabras certeras como el láser que opera la miopía. Se rompió la noche, se colmó el vaso de la paciencia del que la oyó. “Tú no eres de Triana, tú lo que eres es un hijo de puta”. Ahí lo tienen, susurros celestiales. Primero, por tener el don de la oportunidad extrema. No existirá mejor momento en el devenir de los tiempos para declamar esa oración. Segundo, por defender el honor de un barrio entero, porque si analizamos esas escasas  quince palabras, se deduce que es imposible que un trianero sea hijo de una cortesana. Además, bien hizo en defender a su barrio en público, que suficiente penitencia lleva con albergar calles como “Trabajo”, “Constancia” o “Lealtad”, cualidades, todas, execrables del ser humano. En tercer y último lugar, aquella buena mujer supo erigirse como portavoz de todo el sevillismo, que, si bien aquella noche portaba una sonrisa hasta la nuca, torcía el gesto si aparecía en algún lugar la figura del destinatario de la frase anteriormente referida por lo ocurrido dos horas antes. Daniel Martín Alexandre, nombre de cantante para quinceañeras, segundo apellido casi de poeta sevillano. Resultado, niñato de mierda. Caprichos de la genealogía.

Entremos en materia, que esta sección nació para seleccionar las mejores hostias endiñadas por los nuestros. A los veintitrés minutos de aquel derbi, un balón llega al córner de fondo y gol sur. Javi Navarro, que es uno de los cinco que encabeza esta web, por lo que muy poco más hace falta añadir sobre él, protege el balón ante la presencia de ese trozo de mierda con algunas facultades humanas básicas conocido como Dani. El muchacho empuja al capitán, que responde con una coz, sin duda para adecuarse al rival con el que se enfrentaba, que va a parar a la entrepierna de la criaturita. Se retuerce de dolor. Huevos estrellados, ni Casa Lucio. En la Casa PEX, sin dudar de la justicia de la expulsión, mantenemos la incógnita de si el impacto es verdaderamente fuerte o si las dotes como plañidera de Dani hicieron el resto. Repetimos, no por el afán de reprobar la tarjeta roja, sino para calibrar el sufrimiento de aquel cabrón. Ante esto, el árbitro, claro, decide expulsar a Javi Navarro. Bien por él. Pero hay un hecho que, pasado el tiempo, nos hace sonreír casi más que la patada con tan solo evocarlo. Los jugadores de los dos equipos corrieron hasta el lugar de los hechos. Pues, de entre todas las criaturitas, destaca la actuación de uno. A ver si lo recuerdan, era un muerto de hambre llamado Varela, como el desequilibrado que nos alegra los almuerzos en Radio Marca con su envidia corrosiva. El tipejo se acercó a la trifulca y lo único que se le ocurrió hacer fue, cuando nuestro capitán se dirigía al árbitro para protestar y tenía en mente otros asuntos, empujarle de una manera comedida, pero nerviosa. Como una maricona mala. Viendo al líder en problemas, sabiendo que no iba a tener una oportunidad similar en su miserable vida. Javi Navarro hizo caso omiso y continuó su camino, porque, de lo contrario, de haberse girado, el reguero de materia fecal que hubiese dejado el tal Varela todavía sería imposible de eliminar del césped del estadio.

Se busca. Sujeto peligroso. No se descartan enfermedades como la rabia.

Reconozcamos que la hostiaca en sí es muy mejorable. Más si tenemos en cuenta que de esta sección ya forma parte Christian Poulsen. No obstante, si hemos elegido esta acción es por la bella imagen que conforma, por la definición a la que dio lugar. Aquel partido llegó al descanso con empate, pese a nuestra inferioridad numérica. En la reanudación, un chaval que cuenta chistes corta una falta con la mano y, lo demás, ya lo saben ustedes, estimados lectores. Gol de Maresca, que ve una tarjeta amarilla por quitarse la camiseta, para enfado de Juande Ramos, The Inversor. A cinco minutos del final, el salernitano hizo falta, y, de manera justa, fue expulsado. Pues ni por esas logró marcar la caterva de perdedores que teníamos enfrente. Y no pararon ahí las imágenes para el recuerdo. Este que escribe tuvo aquel día la suerte de estar situado en el mejor lugar posible para contemplar lo que vino tras el pitido final. El entrenador rival, ante los saltos de alegría del antiguo delegado, tuvo un arrebato similar al de su pupilo, y puso, como sin querer poner, una zancadilla cuando más desprevenido estaba Soria, que rodó por el suelo. Esos pequeños pasitos, ese ademán casi femenino, y, sobre todo, ese darse la vuelta como si con él no fuera la cosa una vez efectuada la maniobra. Actuación digna del mal humor inherente a individuos con estatura ridícula o con dificultades en el caminar. Vamos, la mala hostia que de siempre han tenido los enanos y los cojos. Por eso fue tan bella la patada del capitán, porque propició dejar claro, por y para siempre, la superioridad sevillista. Si es que había alguna duda, claro. Desde entonces, todo ha sido muy sencillo en los derbis. Fijar el objetivo, despegar las cachas, salivar el agujero, introducir el miembro viril, y a otra cosa. 20 de noviembre, el día en el que comenzó la dictadura, en el que los derbis modernos empezaron a morir.

Pero ahí no queda la cosa. Volvamos al indigente mental que recibió el grito. Ese que vaciló de palmarés ante el capitán. Hilarante, ya. Desde aquel momento, vidas cruzadas, como aquel libro recopilatorio de Raymond Carver. Desde el incidente, Dani se arrastró un poco más por el medio estadio de la avenida de la Palmera, para engrosar posteriormente las filas de los poderosísimos Cádiz y Elche, que no quisieron saber nada de quedárselo en propiedad, ya que tenían recogecolillas de sobra en su plantilla. Luego volvió a engrosar las filas criaturitas, dejando alguna perla. Allí ya acabaron de echarlo, encontrando asilo en el sur de Portugal. Ahora, con 30 años, está pegando un atraco en un equipo de 2ªB donde, con suerte, acabará sus días como simulacro de jugador, si es que no se arrastra un poco más hasta una división inferior. Javi Navarro, por su parte, además de quitarle su delirante idea de que le pegó la patada porque quería quitarlo del partido, llegando a decir que el Sevilla estaba mejor si jugaba él antes que un futbolista serio, ganó algún trofeillo. Poca cosa. Y no fue una lesión de codo, de tanto levantar trofeos, lo que le retiró, sino su rodilla. En la cima, siendo, incluso, seleccionado por Don Luis, como premio a sus últimos años, de los mejores que estos ojos le recuerdan a un central.

Sabedor de lo efímero de su carrera en el balompié, desde zagal ejercitaba sus habilidades de aparcacoches.

En definitiva, que la acción que nos ocupa simboliza el momento en el que empezó todo. Los dos clubes que se enfrentan el sábado están representados en la figura de sus protagonistas; uno se convirtió en la sombra de lo poco que un día fue, el otro se besó en la boca con la gloria, que le estaba esperando. Ha pasado algún tiempo desde entonces, y nosotros ya no somos los mismos. En cambio, el rival tiene una condición inalterable, que los hace casi únicos. Pasan los días, los dirigentes, los jugadores y siguen siendo la misma escoria. Si acaso, lo que cambia es el olor y el color.

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6 comentarios

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6 Respuestas a ““Tú no eres de Triana”

  1. ¡¡Oh, MITICA frase!!! Creo que Dani se fue pa la tia que le dijo eso y hubo un pequeño debate dialéctico entre ambos.
    Os dejo un poco de Spam relacionado para ampliar información:

    DANI en el blog: http://colussoscontrakukletas.blogspot.com/2011/12/daniel-martin-alexandre-dani.html

    La vacilada del palmares del Yogú de Triana: http://colussoscontrakukletas.blogspot.com/2011/11/citas-celebres-vii.html

  2. Lucius

    Qué grande coño, jajajajaja. Menudo fracaso de persona el mierda este. Es lo que tiene la vida, un día te quejas de una patada en los huevos de uno de los mejores centrales que te puedes cruzar y otro te estás quejando de lo que jode revolcarse por el albero.

  3. pakokoSFC1905

    Esa frase debería estar glosada en los mejores libros de citas y frases célebres.Una verdad como un templo sobre el borrachuzo.

  4. Aswe

    La ya citada Regla, tuve la suerte de conocerla hace un par de meses aquí en tierras bávaras, y creo que si llega a estar solo a cinco metros del caniDani, le revienta hasta huesos que ese infraser desconoce que existen.

  5. Anónimo

    como se llamaba la zorra que dijo esa frase?¿

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