Un espejo en el que mirarse

Cortita, y al pie. Esta humilde casa tiene un ideario lo bastante simple como para poder ser escrito en un muro. En uno de verdad, con sus ladrillos y todo, y no la mariconada esa del Facebook. Someramente, la cosa se podría resumir en que nosotros somos la polla y el resto es una puta mierda. Vale, no queda tan bien como la primera regla del club de la lucha, pero algo es algo. Pero este credo no es óbice para que no sepamos apreciar lo bueno que se deja caer por aquí, muy de vez en cuando. Y decimos lo bueno, no lo rico. Que nunca fue lo mismo. Vamos, que si algún día el Madrid o el Barcelona nos petan el culo bordando el fútbol, esperar que aquí se escriba algo más que una retahíla inconexa de insultos es casi como pensar que ayer, en ese concurso amañado que se celebró de Francia para abajo, iba a ganar el calvo.

El Athletic Club es un equipo del que se podrían aprender muchas cosas. Y, ojo, ya no hablamos de tener las pelotas de decir todo aquel cabrón que haya nacido un poquito lejos de mi tierra va a jugar aquí sobre mi cadáver, no. Ni siquiera lo de mandar a por tabaco al vendelavadoras de allí, con un “oye, la camisetita se la metes a tu madre en el ojal”. Qué va, nada de eso. ¿Cómo vamos a querer que se respeten las tradiciones? No estamos tan locos. En esta ocasión sólo hablamos de lo importante. De lo de pasarse la pelota para, al final, acabar metiéndola entre tres palos.

Y no vamos a entrar demasiado en Marcelo Bielsa. A un servidor, en realidad, tanto le da un entrenador que otro. Cuando al Grupo Joly no se le ocurrió otra cosa que levantar la liebre sobre el argentino, me gustó mucho la idea. Ya digo, no creía que pudiera hacer milagros, pero puestos a tener a un tipo que tenga que hablar en rueda de prensa de vez en cuando, mejor tener a uno entretenido. Que tenga sus historietas detrás, sus manías y sus mierdas. Y un palmarés no ya de títulos, que también tiene algunos, sino de buen juego. Pero resulta que al final no vino. No pasa nada, dejemos las vengas largas, todavía.

Lo malo llega cuando este señor entrena a otro equipo y te mea las cachas en tu estadio. Porque eso es lo único que ocurrió ayer. Que vimos a un equipo, lástima que fueran los de enfrente, haciendo todo lo que se supone que íbamos a hacer nosotros. Presionar arriba, combinar rápido, apoyos constantes, salir a por el partido, y todas esas milongas que se dicen. En definitiva, jugar al fútbol. Así que, bueno, jode que te ganen usando cualquier arma, pero si lo hacen usando las que tú, supuestamente, ibas a tener, entonces ya ni te cuento. Como si a los rojos en la guerra los hubiesen matado con pistolas made in Moscú.

Y vale que tienen buen equipo, con jugadores Clase A como Llorente, Javi Martínez o Munian, pero, me cago en la hostia, que nosotros tampoco somos malos. Así que ese es el camino, tan antiguo como un bosque. Que el empollón lo mismo acaba en Arquitectura Superior, pero tú si le echas un ojo a su examen de selectividad, quizás acabes siendo un aparejador de puta madre. Vamos, que si no puedes superar a alguien que es mejor que tú, al menos copia lo que puedas. Sería un buen comienzo. Eso, y no poner nunca, jamás, a Fazio. Mira que ya advertimos de que Golgi, a su vez, ya lo advirtió. Pero nada, que no hay manera.

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6 comentarios

Archivado bajo A toro pasado

6 Respuestas a “Un espejo en el que mirarse

  1. Lucius

    Pole one more time. Lástima que la mayoría del Pizjuán sólo lea la revista ofisiá. “I liked the way it was, hate the way it is now= que cantaba el gran Richard Ashcroft.

  2. Anónimo

    Pues sí, un repaso del que pudo ser y no fue. La comparación entre Marcelo y marcelino (en minúsculas, no se merece más), al menos ayer, es odiosa.

  3. PEX desde los Monegros

    Magnífica la comparación del aparejador.

  4. Camilo Sexto

    Falta insultos a nuestros jugadores. Desde Escudé hasta los delanteros pasando por el centro del campo y los extremos.

    • Anónimo

      No creo que haya que insultar a un jugador como Escudé, al que no se le puede responsabilizar de nada en cuanto a actitud; si acaso, al que le alinea aun viendo que claramente ya no da el nivel. Los insultos, para los que menosprecian la camiseta.

      Que al único que nombres sea al francés no te deja en buen lugar.

  5. PEX Avenida de la Paz

    Escuchar esto en una rueda de prensa, a la respuesta de si el Sevilla le había defraudado, no tiene precio: “¿Si me ha defraudado? Imagínese que lo valorara de una manera tan directa como su pregunta. No me corresponde expresarme más de lo necesario y ya de algún modo he dicho más de lo conveniente”.

    JUGÓN

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