Archivo mensual: septiembre 2011

Motivos de un sentimiento

Un servidor admira, profundamente, a Joaquín Sabina. Mejor dicho, su discografía, y, muy levemente, algunos ramalazos de su obra poética. No obstante, que me sepa desde el primer disco hasta el último no es óbice para que me ría de él cuando hace el ridículo. Corrigiendo la primera frase, se admiran las obras, no las personas. Pero a lo que vamos. Hablábamos de los ridículos del cantautor del madrileño pueblo de Úbeda. Y creo que en su vida no ha perpetrado uno tan mayúsculo como el que titula este artículo. Refresquen su memoria, queridos lectores. Tamaña porción de mierda sólo tiene una razón de ser: a Sabina no le gusta el fútbol. Por tanto, no sabe de fútbol. De lo que sí sabe es de ponerse de lado, supuestamente, del equipo humilde, que lucha (también supuestamente) contra el poderoso y que tiene fama de afable, popular, llano y cuantos adjetivos baratos quieran añadir. Vamos, la vieja costumbre de tomar al obrero por subnormal. Curiosamente, eso nos suena por aquí.  Y, fruto de su desconocimiento de este deporte, se marca un himno patético, como su equipo. Para empezar, dura más de seis minutos. Eso está muy bien para Barbi Superstar, pero chirría para algo que, se supone, debe ser cantado en un estadio. Porque esa es otra, el ritmo y la letra hacían imposible que la lozana muchachada atlética repitiese la tonada. Ellos prefieren otras cosas más joviales. Siguiendo con el himno, no tiene orden alguno, ni cronológico, ni de ningún otro tipo. Parece que al flaco lo cogieron mamado una noche y empezó a decir frases por decir y hasta luego, que os vaya bien. Como cosa de equipo pequeño, hay, en su supuesto himno, dos referencias al Madrid. Y como cosa inclasificable, se nombra algo de unas tetas de Gran Hermano. Literalmente. Y no el de Orwell, precisamente. En definitiva, para cogerle el bombín a Sabina, ciscarse en él y que se fuese calentito para casa. Cosas extrañas, luego llegaría un tipo que cuenta sus canciones por bodrios y le pegaría un repaso al que es, sin lugar a dudas, uno de los mejores letristas de este trozo de tierra en el que nos ha tocado vivir. Eso sí, no todo fue malo del himno atlético. Nos sirve como excusa perfecta para echar la vista atrás, ahora que nos enfrentamos a ellos dentro de un par de días. Motivos de un sentimiento, sí. El más sincero, racional y completo odio. Sigue leyendo

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Se llega más lejos con una palabra amable y una pistola, que sólo con una palabra amable

Corría 1987. Brian De Palma, que ya llevaba el éxito de Scarface a sus espaldas, dirigía un guión de David Mamet y lo convertía en The Untouchables. Morricone hizo la música y un elenco de actores lujo, lo demás. Personalmente, creo que para el recuerdo sólo queda la interpretación de Connery, probablemente, la mejor de su carrera, el homenaje a la escalera de Odessa, y algunos chispazos más. No es una gran película, pero me resulta simpática de ver. Bueno, a lo que vamos. Al principio de la cinta, Al Capone (caracterizado, con más sombras que luces, por de Niro), mientras lo están afeitando, suelta la frase que titula esta humilde crónica. Y eso lo resume todo. Acostumbrado a ver a tipejos de dudosa capacidad mental y escasa técnica para el ejercicio del balompié, y a veces todo junto, ver lo que han hecho hoy Spahic y Navarro ha provocado que este que escribe difícilmente pueda contener una lagrimilla de emoción. Ellos dos se han inventado la expulsión. Eso es ser un defensa. Con el equipo con nueve, le dicen de todo para calentarlo. Luego el bosnio le pisa, y va el otro chufla y responde. Spahic cae al suelo y Navarro se pone a pegar saltos como si se estuviese quemando su casa y los bomberos, en lugar de apagar el fuego, se dedicasen a violar a su mujer. Y el árbitro va y expulsa a Aduriz. En definitiva, una maravilla. Sigue leyendo

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Sevilla Fútbol Club – Bualeencia Team

PEX CORRESPONSALÍA MAÑA Día de Sánchez Pizjuán, día que toca ganar. Eso dice la media inglesa. Nos visita un club que, a pesar que hay que insultar a todos sus jugadores como se hace con todos, me merece un respeto porque se ha pegado media vida peleando ahí arriba con los dos mierdas de equipos de la Scottish League. Además, parece que viene en forma por lo que se pudo ver el otro día contra el Barça, sin embargo, Marcelino sabe que esto es Sevilla y aquí hay que mamar, así que no le quedarán más cojones que ganar sí o sí.

Las bajas que trae el Valencia entre lesionados y sancionados nos deben dar ventaja y las tenemos que aprovechar sea como sea. Sus laterales van a ser, un Barragán de la vida y un gabacho más arrítmico que el batería de José Luis Perales, canela fina. Arriba son muy rápidos y con mucha calidad así que habrá que combinar dos cosas, jugar sin carajas durante todo el partido y, obviamente, jugar sin el indigente mental de Fazio.

Después de este absurdo preámbulo, paso a describíos a los once jugadores que posiblemente salten al Sánchez Pizjuán este sábado. Si no conozco mucho de alguno, me recrearé en sus artes llorísticas para disimular que no tengo ni puta idea. Sigue leyendo

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Amor en los tiempos de la puta mierda

PEX CORRESPONSALÍA SANTIPONCE A todos nos ha pasado. Conoces a una tía que escucha todas tus gracietas, que te mira con media sonrisa, la cara apoyada en la muñeca, que te pone ojitos de Fernando Torres degollado. Empiezas a no pensar en ella como en alguien percutible, alguien a quien darle hasta vomitar, no se te pasa por la cabeza hacerle la del oficinista, esto es, rellenarla por todos los poros como si fuera un formulario. No. Piensas que te gustaría estar con ella, cogerla de la manita, darle besos y otros preámbulos absurdos que sólo llevan a una manutención de por vida para ella, los niños, el que te pone los cuernos y su cuñado. Incluso te parecen interesantes y agudas sus vindicaciones sobre las marcas blancas del Día. Si encima llegas a casa y te da pudor hacerte una paja pensando en ella, porque lo vuestro es demasiado bonito para estos desahogos rudimentarios y sería usarla como un vulgar instrumento que palie tu lascivia, date por jodido. Afortunadamente, estas actitudes acaban, más o menos, con la llegada del derecho a voto y la responsabilidad penal. Cuánto daño hizo el mester de juglaría. O Andy y Lucas, si usted no es asiduo lector de esta casa.

Con los ídolos de la infancia viene a pasar lo mismo. En el, sin duda para la historia, verano de 1988, el Sevilla se hace con los servicios de Anton Polster. Un tío alto, alemán, o austriaco, lo mismo da, con melenita ochentera, rizada, un discreto “mullet” y que había sido bota de plata europea metiendo nada menos que 39 goles en la todopoderosa liga austriaca. No llegó a bota de oro porque el Conducator era mucho Conducator, aunque una vez fusilado éste y señora, se la dieron. Le hicieron un Gadafi con 22 años de antelación, al pobre hombre; comerle la polla en vida, o en el cargo, para después decir que era un cabrón; y quien dice hacer un Gadafi, dice un don Manué. Para cuadrar el círculo, venía nada menos que de Italia, de un equipo con camiseta granate (¡GRANATE!) lo que era algo extraordinario para un desgraciado como el que suscribe que seguía una liga en la que todos jugaban de rayas o de blanco. Acostumbrado a tener como delantero centro a gentuza de Alcalá, El Puerto de Santa María u otros lugares que deberían arder bajo fuego y azufre en veterotestamentaria venganza, que te llegara un ariete de esas características era para empezar a pensar que sí, que no eras tan malo y tan cabrón como decía tu abuela, que había algo nuevo bajo el sol, que las abejas pican pero fabrican miel, que Dios está con nosotros. Sigue leyendo

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Todos a una

La temporada pasada hubo muchísimos partidos muy malos. Demasiados. Quizás, el que se llevó la palma fue el de la remontada de Osasuna en Pamplona. Si la tele no salió por la ventana ese día, difícilmente lo hará en el futuro. Y hoy volvíamos al lugar del crimen. Basta analizar una mijita al rival. La pareja de centrales es Rubén y Roversio. Un maricón y un bizco, hablando en castellano antiguo. Y luego Lolo, nada más y nada menos, de pivote defensivo. El jugador con más pinta de camarero de bares de menú del fútbol actual. Luego un negro que no es malote del todo, Nino con más entradas que un estadio y el criaturita Cejudo. Vamos, una puta mierda de equipo. Además, por si faltaba algo, tuvimos una bonita historia de amor en el pasado. Y, ya se sabe, donde candela hubo, siempre rescoldo queda.

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El que te robaba en el instituto es un yonki que pide en la puerta de un supermercado y tú, con tu uniforme de reponedor, lo miras con desprecio

PEX CORRESPONSALÍA AVENIDA DE LA PAZ Este artículo se empezó a escribir todavía bajo la lluvia dorada de hostias que cayó en la Supercopa y miren a la fecha que estamos, pero un servidor, tras dar vergüenza ajena por el twitter, se puso delante de su teclado porque ya está bien que se caguen en las madres de los compañeros de blog y la de uno esté aún vestida de limpio. Y dándole vueltas al tema, creo que la mejor manera de lograrlo es con una frase contundente que haga las delicias del becario que a cambio de 1,5 créditos de libre configuración se dedica a poner esto por la internet: Yo me cago en los muertos de Osasuna, de Pamplona entera y de la figurita de los chinos que tienen como patrón.

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Sevilla Fútbol Club – Real Sociedad

CORRESPONSALÍA MAÑA DESDE TORRERO Jornada de Ramón Sánchez Pizjuán, jornada de previa. Después de tirar dos puntos en Villareal, tenemos que ganar este partido sí o sí, media inglesa que diría el señor Marcelino. No quiero ni pensar en un petardazo a lo Mallorca style, el hombre que susurraba a las vacas no lo va a permitir. Veamos el once que nos puede presentar ese equipo tan amante de lo español como es la Real Sociedad.

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